Madurar o envejecer es algo natural en el mundo cómo el respirar, sentir, ver o escuchar. Así cómo los consejos sobre lo que sea de cualquiera. Ahora me toca compartir una recomendación de Lola Herrera, una española nonagenaria, que dice; a los 90 años “Hay que abrazar pasiones nuevas. Si tienes tres o cuatro amigos a los que no les interesa nada, tiene que buscar amigos nuevos”. Para muchos, la jubilación es la meta final.
Después, llega el descanso, la ociosidad, sin desafíos por delante. Pero no es cierto: a partir de los 60 empieza una nueva etapa. Porque es la década en que muchas personas se retiran de sus trabajos. Más cómo dice Herrera; «La jubilación no es el final del camino, sino sólo un cambio de ritmo”. Que es bajar uno o dos cambios de lo que o cómo hagamos las cosas habituales desde despertarnos hasta volver a descansar. Imagino que para muchas personas de edad es difícil aceptar ese cambio de ritmo.
Además, que; “El arte sana, crear sana”, pintando, escribiendo, esculpiendo o haciendo lo que cualquier disciplina artística presente cómo desafío para desarrollar cualquier trabajo artístico. Eva es actriz y agrega que; es un “error grandísimo que en todos los colegios no haya una escuela de teatro en serio”. Y el teatro para Herrera es mucho más que una profesión, es una forma de habitar el mundo.
Clave la socialización
Al ir avanzando naturalmente con el tiempo no se trata solo de tener una dieta sana, actividades físicas rutinarias o socialización con amigos, parientes o con quien tenga la intención y tiempo para hacerlo con usted. Nadie es perfecto en el mundo, ni logrará parecerse a la persona con quien se sienta cómodo compartiendo sus ideas o sentimientos. Más entre los millones de terráqueos que habitamos la tierra, habrán quienes reúnan las características apropiadas para uno o dos diálogos.
Entre otras admoniciones Herrera añade; «Es muy importante que la gente pueda compartir algo con sus semejantes”. Para ella, “el entorno de uno es muy importante para dar paso a las edades de la jubilación”. Periodo de vida en el que el júbilo debe ser lo que impere en lo que hagamos y no también, porque es el tiempo en el que dejamos de producir para estar tranquilos y sin preocupación en relación a nuestros empleos, para concentrarnos en nuestras vidas que son nuestras hasta morir, tiempo en el que no sabemos dónde ni cómo estaremos.
Lo que sabemos es que todo terminó. Y es aquí y ahora el momento y lugar en el que nos toca vivir en paz y seguridad para evitar malos ratos o percances inoportunos.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
