sábado, abril 25

Dilemas y generaciones

Una generación es un grupo de personas que nacen aproximadamente al mismo tiempo y comparten experiencias sociales, culturales e históricas similares. Es común hoy día escuchar o leer los títulos de generaciones cómo; “silenciosa”,  “boomer”, “millenial”, “alpha”, “z”, “y”, “Centennials”. Todas integradas por seres humanos cómo sus abuelos, padres, tíos, hermanos, sobrinos, primos o compañeros de estudio o trabajo, personas que piensan y sienten cosas en particular que a veces podemos saber en conversaciones que tengamos con ellos o lo que publiquen en sus redes sociales, si son usadas con seriedad y honestidad y no cómo pared callejera o muro donde hagamos o publiquemos ideas cómo grafitis fugaces, donde lo que vale no es tanto el mensaje sino los colores, dimensión y formato de la publicación.  Esta cita invita a vivir el presente con intensidad y seguridad, apreciando todas las experiencias, porque no hay una segunda oportunidad para volver a vivirlas. 

Ya no volveremos a experimentar décadas cómo los 10, 20 o 30 años. Una vez han empezado, desarrollado y terminado quedaron ahí, lo único seguro que tenemos para nosotros siempre es el hoy/ahora y mañana, de acuerdo a cómo decidamos hacer este viaje, que según una persona de 90 años que tuvo muchas travesías; “es el mejor que existe en el mundo. Eso porque sin el mismo no habría posibilidad de hacer nada”; sentir o reflexionar cosas que nos motiven a seguir viviendo o viajando, en lo posible sin duras o difíciles crisis en las décadas que lleguemos o nos toque empezar, desarrollar y terminar. 

Por ejemplo ahora; las empresas presumen de eficiencia por la IA. 

Ahora la generación Z (1997-2012) solo ve contratos temporales y puertas cerradas. Se identificó que el mercado laboral estadounidense está siendo el canario en la mina para conocer los efectos de la IA en el empleo. Por ejemplo; 1,2 millones de empresas ya usan en sus procesos y los jóvenes de la generación Z comienzan a ver cómo los empleos de entrada desaparecerían.

Cambios tectónicos

Es un importante cambio que desafía a la creatividad humana de esta generación que también tendrá que alimentar, alimentarse, cuidar, cuidarse, viajar y poseer fondos que sirvan no solo para consumir cualquier oferta sino para cubrir aspectos básicos de su vida. Para eso es importante el empleo o lograr intercambiar un servicio o producto por el dinero. 

Una herramienta que sirve para mucho más que presumir u ostentar lo que uno tenga donde y cuando sea. Por eso es fundamental administrar bien nuestras herramientas sin dejar que desaparezcan por cualquier razón. Así cómo lo más importante que es nuestra vida. Que puede seguir bien o mal no tanto del vehículo que tomemos sino de acuerdo a cómo decidamos viajar; si nos alimentamos y descansamos bien, nos hacemos estudios y controles médicos con frecuencia. Algo que a algunos no gustan mucho hacerlo por lo incómodo que les resulta asistir a espacios de personas enfermas, o condiciones frías cómo las existentes en cualquier centro sanitario. Que sean cómo sean representan lugares para valientes y personas que apuesten por la previsibilidad, conocer el estado de sus órganos y cómo podría afectar o no nuestra integridad y expedición que hagamos al vivir.

Algo muy importante, porque se los escribe alguien que vivió un tiempo en terapia intensiva luego de casi desaparecer en aquel desagradable accidente automovilístico años atrás. Una terapia clave, incómoda, pero fundamental para seguir viviendo. Periodo de tiempo en el que a su vez pude pensar acerca de muchos aspectos de la vida. Ahora tengo la oportunidad de compartir con ustedes gracias al espacio que me brindó este portal tiempo atrás. Un viaje nada fácil porque el accidente afectó mi cerebro y rodillas, que trajo consigo accidentes frecuentes, más solo podemos seguir cómo las manecillas de nuestro reloj. Que aunque sea  algo mecánico, lo debemos tomar cómo ejemplo y seguir moviéndonos en paz y armonía cómo el segundero y minutero que  siempre se van a desplazar y depende de nuestro espíritu y mente para enfrentar adecuadamente los cambios internos o externos de nosotros.