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Cuando el cerebro es tu peor enemigo

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Como si fuera una pequeña película en modo repetición, nuestra mente tiende a torturarnos haciéndonos recordar una y otra vez momentos vergonzosos o que nos llenan de estrés, impidiéndonos dormir bien. ¿Por qué a veces nuestro cerebro tiende a ser el peor enemigo?

En el día a día, que puede ser cada vez más agotador por la diversidad de tareas que cargamos, cuando nos disponemos a dormir es el momento en el cual podemos descansar verdaderamente y poner en pausa todas esas cuestiones que nos estresan o perturban.

Sin embargo, en lugar de aprovechar esas horas para revitalizar los ánimos, para algunas personas no funciona exactamente así, pues no pueden evitar revivir una y otra vez algunos errores cometidos durante el día o recordar constantemente aquello que molesta sus nervios.

“Los factores que pueden influir de forma negativa a la hora de conciliar el sueño pueden ser varios: dificultades emocionales, preocupaciones constantes, pensamientos negativos, situaciones que ocurrieron o que están próximas a ocurrir, problemas personales, familiares o laborales, entre otras cosas”, explicó la licenciada en Psicología Clínica, Aura Ribera.

La experta aclaró que todos estos componentes pueden provocar un estado de ansiedad en la persona, lo que podría estar repercutiendo a la hora del sueño y en la calidad del mismo.
Hablando de este tipo de estados en que se puede encontrar una persona, la BBC publicó un informe en el cual cataloga estos problemas a la hora de dormir como “rumiación”.

Esto acaba precipitando una intensa activación fisiológica y cognitiva; la activación, en las últimas horas del día, obstaculiza el delicado proceso que conduce al sueño.

PRINCIPALES EFECTOS
“El no dormir adecuadamente provoca varios efectos negativos tales como: sensación de fatiga constante, somnolencia durante el día, tendencia a presentar problemas emocionales o del estado de ánimo, dificultades para concentrarse y recordar cosas, generando una baja capacidad de atención, disminución en el rendimiento laboral, social o en otras áreas importantes”, citó la licenciada.

Algunos investigadores consideran que la rumiación es un mecanismo dirigido a facilitar la resolución de problemas. Aunque su naturaleza inflexible no suele producir alternativas rápidas, eficaces ni eficientes.

De hecho, se puede llegar a trazar un sinfín de dudas que crecen exponencialmente, convirtiendo la situación de una persona en un embrollo cada vez más difuso e irresoluble, lo que paradójicamente empeora las preocupaciones y, por ende, no permite conciliar el sueño.

“Si mantenemos unas buenas horas de sueño y logramos controlar las preocupaciones, nuestro organismo trabajará de mejor manera, nos sentiremos más enérgicos, más productivos, nuestro nivel de concentración y rendimiento en las tareas diarias será mejor y también contribuirá de manera positiva en el estado anímico de una persona”, señaló la psicóloga.

Se ha comprobado el efecto positivo de hábitos tales como ducharse con agua templada antes de dormir, al igual que programar actividades relajantes al llegar la noche o aprender estrategias de relajación. Así, adoptar estas rutinas redundará en la calidad de nuestro sueño y, consecuentemente, en nuestra salud mental.

Dentro del punto, Ribera también añadió que si las dificultades con el sueño persisten, una persona no debe dudar en buscar ayuda profesional para un mejor abordaje.

EJERCICIOS O RECOMENDACIONES PARA DESPEJARNOS
De acuerdo a la licenciada Ribera, se pueden adoptar hábitos que fomenten una mejor calidad de sueño, como.
– No pasar más de ocho horas para dormir, la cantidad de sueño recomendada es de por lo menos siete horas y por lo general se debe mantener el mismo horario todos
los días.
– No se recomienda acostarse con hambre ni muy llenos, en lo posible evitar alimentos pesados o comer mucho un par de horas antes de acostarte, debido a que esto podría generar cierta incomodidad y mantenernos despiertos.
– Crear un ambiente agradable y tranquilo, se sugiere apagar todas las luces del dormitorio y evitar el uso prolongado de pantallas, como celulares, tablets, entre otros.
– Cabe mencionar que realizar siestas largas pueden interferir en el sueño nocturno, por ende no debemos excedernos en ese aspecto.
– Realizar actividad física diariamente ayuda a dormir mejor, pero se debe evitar el exceso cerca de la hora de acostarte.
– Se debe tratar de controlar las preocupaciones, intentar resolver las inquietudes o algunos conflictos que tenemos antes de ir a dormir, tratando de manejar el estrés.
– Organizarse de manera funcional y adecuada, establecer prioridades y delegar tareas, también contribuirán de manera positiva para el bienestar emocional.