viernes, mayo 29

CONVIVENCIA Y RENEGOCIACIONES

El convivir es el vivir en compañía de otro u otros. Una práctica que la hacemos desde la concepción y no es para siempre, porque en algún momento se debe dar el destete o la separación de hijos a padres o al revés. Más en algunos casos no se da ese quiebre o los hijos vuelven a la casa de sus padres mayores de edad, momento en el que hay que renegociar la convivencia.

Las dificultades económicas, por empleos precarios y el difícil acceso a la vivienda, están provocando que hijos adultos ya independizados vuelvan al hogar familiar.

Cuando es la familia completa la que se integra en la casa de los abuelos, hay que hacer ajustes para garantizar el bienestar común. 

A algunos padres les molesta tener a un cuarentón o treintañero viviendo todavía con ellos. Porque a su edad ya estaban bajo su propio techo con la familia que decidieron formar. Por eso si tiene 40 o está cerca de esa edad, no piense más y vaya buscándose un lugar donde pueda vivir para no incomodar la vida de las personas mayores que lo acompañaron toda su vida que también cómo cualquier ser humano en el mundo necesitan su privacidad para hacer lo que les guste o les dé el oxígeno que buscábamos tener en la adolescencia. Compleja edad para algunos por los cambios mentales que se dan en nuestra mente y cuerpo

Una independencia compleja y difícil

Cambios que existieron, existen y existirán en el cuerpo de todo terráqueo, cómo las transiciones sociales de dejar de depender de nuestros responsables y dejarlos felices en sus casas, no para que vivan solos sino para que también tengan su intimidad para que puedan pensar y hacer lo que les plazca sin que nadie los interrumpa  o genere preocupación que imagino llegando a una determinada edad de vida es lo último que queremos tener en nuestras mente que buscan paz y por eso al acercarnos a nuestros abuelos o padres notamos que van perdiendo esa chispa de alegría, creatividad o “buena onda”. Unas que va por hacer cosas sencillas, sin mucho esfuerzo físico cómo la lectura, jardinería, pintura o cualquier trabajo artístico que no impliquen riesgos a su salud o vida. 

A veces, la vuelta se emprende de forma individual: un hijo que ha roto con su pareja, una hija que ha perdido el trabajo. Pero, en otras ocasiones, el ajuste es aún más complejo. Y no es extraño que una familia entera deba trasladarse a casa de los abuelos. Por problemas económicos, dificultades para alquilar o comprar una vivienda o necesidad de apoyo constante por alguna circunstancia de salud suelen estar detrás de ese retorno que no resulta fácil para ninguno de los protagonistas.

Por eso es importante que la comunicación entre los miembros de la flia sea fluida y en lo posible sin complicaciones, por el uso coherente, equilibrado, respetuoso y objetivo de las palabras es importante siempre no solo cuando mensajeamos o hablemos con alguien casa o fuera de ella sino con todo ser humano en un planeta donde vamos dejando de usar palabras para hacer común nuestras ideas o sentimientos y las reemplazamos por emojis, memes, fotografías, vídeos o audios. Todo eso representa un cambio importante también en cómo nos comunicamos. 

Ahora ya existe una generación de ida y vuelta. Una generación que pudo independizarse en un momento dado, pero que, obligada por las circunstancias, debe volver a su hogar de origen y, de nuevo, compartir espacio y todo lo que ello conlleva con sus progenitores.

Por y para eso nos enseñaron palabras cómo, dónde y con quienes pronunciarlas desde el nacer. No lo hacen para entretenerse sino porque entienden la importancia de la conversación entre amigos, relaciones académicas, laborales o donde y cuando tengamos la oportunidad de estar con otra persona que maneje el mismo idioma que nosotros.