viernes, mayo 22

3×3 por Benjamín Fernández Bogado. Lunes 16 de Febrero del 2026

UNA JUSTICIA SOMETIDA A LA POLÍTICA
La institución de la justicia debe ser de las más
cuestionadas en todo este proceso democrático. A pesar de que la Constitución Nacional
estableció mecanismos para elegir a mejores jueces y fiscales y también le dio suficiente
autonomía, sin embargo, lo que vemos es una justicia sometida al poder político y cómoda
con esa sujeción. Si no que lo diga el Ministerio Público, que cada vez que tiene que tocar un
tema político inmediatamente pregunta al poder ejecutivo o legislativo qué es lo que habría que hacer.
De lo contrario, no se entiende cómo el Ministerio Público, que había encontrado serias
cuestiones ilegales en el comportamiento del gobierno de Cartes en la construcción del
Metrobús, fue noticia hace pocos días imputando al exministro de ABDO, Arnoldo Weins,
quien había sustituido a Jiménez Gaona en el cargo de ministro. Todas las cuestiones que
terminaron en sus manos ya habían sido mal hechas cuando empezó el gobierno anterior.
¿Cómo es que la Fiscalía no tuvo en cuenta una serie de interrupciones que ya se dieron
antes de que comenzara el periodo de Abdo y cómo no responsabilizó a aquellos que
habían hecho un daño patrimonial de más de 70 millones de dólares en un proyecto que fue
un fiasco para todos los pobladores de San Lorenzo, Fernando de la Mora y Asunción? 12
kilómetros no pudieron construir y finalmente ahora el imputado es aquel que simplemente
comunicó oficialmente que no continuaba el proyecto.
La justicia paraguaya sometida al poder político, humillada en su condición y notablemente
entregada a cuestiones que son completamente ajenas a la justicia.
UNIVERANO LA FIESTA DEL CONOCIMIENTO
Hemos concluido el duodécimo encuentro de univerano, el
gran encuentro con las ideas, con los pensadores, con los entusiastas en saber más de
aquellos que se preocupan de las cosas que pasan en el país y en el mundo.
Este año giró en torno a los grandes cambios que configuran la nueva realidad que nos toca
vivir en los diferentes campos económicos, sociales, filosóficos, políticos y han sido cuatro
jornadas inolvidables, dos en Caacupé, una en Nueva Colombia y una última en Saltos del
Guairá el sábado pasado. En todas ellas ha habido una interesantísima perspectiva de la
gran cantidad de conocimiento acumulado que tiene el país en varios de sus referentes y la
necesidad de articular esas capacidades desde la universidad con poderes de decisión en el
ámbito público. El Paraguay necesita repensar su propia realidad en este nuevo contexto
mundial y para eso hace falta que los paraguayos se junten y comiencen a demoler el círculo
vicioso de los que creen que estas cosas son irrelevantes.
Hay que amplificar los círculos virtuosos. Univerano 2026 ha sido un gran encuentro de las
ideas, de la proyección de ellas en el campo práctico y, por, sobre todo, la preocupación
general en torno al mundo que se viene. Han sido cuatro jornadas inolvidables.

CRIMENES SIN CASTIGO
 Los hechos criminales en el país que no tienen la Investigación que se debiera, dejan la sensación de que realmente estamos en manos de un
sistema de crimen organizado muy eficaz que ni la policía ni tampoco la justicia puede
contra ellos. Varios hechos criminales sorprendentes terminan siendo tapados por algún
tipo de conjeturas de orden sexual, pero nunca van al fondo de la cuestión.

Nunca nadie realmente nos dice qué es aquello que había terminado de forma violenta con
la vida de una persona determinada. Varios de estos hechos terminan con el barniz de lo
pasional, algunas veces de lo político, otras veces derivados de alguna discusión con mucho
alcohol encima. Pero ¿cuántos de los hechos criminales en nuestro país tienen una
respuesta seria y que nos diera la certeza de que realmente nos preocupa la vida del otro?
Cuando vemos retratar la criminalidad sin responsabilidad, cuando comenzamos a
conjeturar para no profundizar, es que estamos convencidos de que el hecho criminal ya no
nos conmueve, no nos asusta y tampoco nos asombra.

Hay que retornar al concepto único del ser humano, al sentido de la alteridad, la colocación
en el otro de la propia perspectiva individual que nos permita comprender el conjunto en su
amplitud y en su verdad.