viernes, mayo 22

Colorín colorado: el blanqueo se ha terminado

Por: Irma Rojas, consultora en Comunicación Política & Periodista

«Colorín colorado, este balance no ha sido aprobado». Lo que durante casi cuatro años fue un trámite burocrático de pasillo en la Junta Municipal de Asunción, se convirtió ayer en un choque frontal con la realidad y en el fracaso de una estrategia de encubrimiento diseñada en los laboratorios del cartismo. La gestión de Óscar «Nenecho» Rodríguez y su EX aliado Luis Bello, marcada por una ciudad arruinada y una deuda asfixiante de US$ 242 millones, finalmente perdió su escudo protector teniendo en cuenta el tiempo electoral y los reclamos, que, por fin son escuchados.

El accionar de la bancada oficialista en los últimos días fue el burdo intento de imitar lo que hacen en el Congreso cuando ven que no podrán rebatir un tema candente. El silencio y el sabotaje. Intentaron forzar un blanqueo tácito mediante el vacío en dos sesiones seguidas (el miércoles y viernes) para dejar correr el reloj y evitar el rechazo formal.

En este esquema de protección, los nombres de Miguel Sosa y Ceres Escobar resaltan como piezas fundamentales, aunque con estilos diferentes. Sosa no tuvo reparos en votar a favor de la aprobación, ignorando que esos números representan una ciudad sin servicios básicos; su repentino interés por «ponerse las pilas» y anunciar en la sesión de domingo que hay que escuchar al asunceno es una bofetada a quienes han sufrido cinco años de su desidia.

Por otro lado, el papel de Ceres Escobar, fue como para darle una observación aparte. Calificó el rechazo como una «vergüenza democrática», cuestionando que los ediles tomen decisiones «políticas» sobre balances administrativos. Es una retórica curiosa para alguien que, en el balance de 2023 (tratado en mayo de 2024), optó por la abstención bajo la excusa de «no tener elementos». En aquel entonces, ante el faltante de G. 500.000 millones en bonos, Escobar prefirió lavarse las manos: no rechazó, pero su silencio permitió que la maquinaria siguiera su curso. Hoy, cuando el oficialismo pierde el control, su «equilibrio» técnico se transforma en indignación partidaria. Para Escobar, la «vergüenza» no es la gestión nefasta, sino que la Junta finalmente haya dejado de ser el sello de goma del intendente.

Es una ironía trágica que quienes se autodenominan «republicanos» hayan actuado de forma tan diametralmente opuesta a los principios de transparencia. Al intentar blindar este balance, no solo defendieron a una administración; atentaron directamente contra el habitante de Asunción. El accionar de estos ediles fue claramente antirrepublicano, buscando validar una «fotografía económica» que solo refleja el vaciamiento de las arcas municipales.

El rechazo de ayer fue un respiro necesario para evitar el blanqueo automático. Sin embargo, la próxima administración verá qué puede gestionar en una municipalidad que, según cuentan, ya no tiene nada. La protección colorada intentó tapar el sol con un dedo, pero el peso de la deuda y el estado calamitoso de la capital terminaron por hundir el relato oficialista. Asunción ya no aguanta más cuentos; ayer nueve colorados intentaron darle el cierre de impunidad a una administración plagada de irregularidades y posibles esquemas corruptos.
Y espero que la ciudadanía recuerde que, cuando hubo que elegir entre el asunceno y el patrón de turno, estos nueve eligieron darle la espalda a la capital.