La elección presidencial también pone en juego la relación con Estados Unidos, China y el posicionamiento de Brasil en América Latina.
Brasil vota este domingo con 158,7 millones de electores habilitados y una disputa presidencial que trasciende sus fronteras.
Brasil llega este domingo a su primera vuelta presidencial con 158,7 millones de electores habilitados y una disputa que concentra la atención regional. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva busca continuar en el poder, mientras el senador Flávio Bolsonaro compite por la Presidencia en una elección atravesada también por la relación con Estados Unidos y el gobierno de Donald Trump.
La votación definirá además la composición del Congreso, los gobiernos estatales y los representantes legislativos. Si ningún candidato presidencial supera el 50% de los votos válidos, está previsto un segundo turno para el 25 de octubre, según el calendario del Tribunal Superior Electoral (TSE).
¿Qué define Brasil en las elecciones de este domingo?
La elección no se limita a la continuidad o el cambio en la Presidencia. Brasil también definirá su representación legislativa y los gobiernos de los estados, en un proceso que tendrá efectos sobre la política económica, las relaciones comerciales y la posición del país frente a sus principales socios internacionales.
La competencia presidencial tiene como principales protagonistas a Lula, del Partido de los Trabajadores (PT), y Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), aunque la boleta presidencial cuenta con otros candidatos registrados. El escenario llega a la jornada electoral sin un resultado definido, por lo que el primer turno funcionará también como una medición concreta de la fuerza de cada candidatura.
Uno de los elementos que diferencia esta elección de la de 2022 es la ausencia de Jair Bolsonaro como candidato. El expresidente no puede participar en el proceso y su hijo Flávio asumió la candidatura del sector político que representa a su familia. En 2022, Lula terminó imponiéndose a Jair Bolsonaro en segunda vuelta por 50,90% contra 49,10% de los votos válidos.
¿Qué papel juega Trump en la campaña brasileña?
La política de Donald Trump hacia Brasil se convirtió en uno de los temas externos con mayor presencia en la campaña. Las relaciones entre Washington y Brasilia estuvieron marcadas durante 2026 por medidas comerciales estadounidenses que elevaron los costos de acceso de determinados productos brasileños al mercado norteamericano.
El Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios de Brasil informó en julio que nuevas medidas estadounidenses establecieron sobretasas adicionales de 25% y 12,5% sobre determinados productos. Según el Gobierno brasileño, las medidas alcanzaban aproximadamente al 23,1% de las exportaciones brasileñas hacia Estados Unidos, tomando como referencia el comercio de 2024.
El conflicto comercial también tiene una dimensión electoral. Durante la campaña, Lula y Flávio Bolsonaro intercambiaron acusaciones sobre las causas y consecuencias de las medidas arancelarias estadounidenses. Reuters informó que Trump había relacionado previamente parte de sus decisiones comerciales con el proceso judicial contra Jair Bolsonaro, mientras que la familia Bolsonaro rechazó las acusaciones formuladas por Lula.
La relación con Washington, por tanto, se convirtió en uno de los elementos que diferencia las posiciones internacionales de los dos principales candidatos. Flávio Bolsonaro ha planteado una relación más cercana con Estados Unidos, mientras Lula ha defendido una posición centrada en la autonomía brasileña. Estas diferencias también se cruzan con la relación de Brasil con China, uno de sus principales socios comerciales.
¿Qué impacto económico tiene la relación con Estados Unidos?
El vínculo comercial con Estados Unidos tiene un peso concreto para Brasil. Las exportaciones brasileñas hacia ese mercado alcanzaron US$ 40.400 millones en 2024, pero descendieron a US$ 37.700 millones en 2025. Durante el primer semestre de 2026 sumaron US$ 17.400 millones, una reducción del 13% frente al mismo periodo del año anterior, según datos del Gobierno brasileño.
La participación de Estados Unidos dentro de las exportaciones brasileñas también disminuyó. Pasó del 12,1% al 9,4% entre los primeros semestres de 2025 y 2026, en un contexto de mayores barreras comerciales y cambios en las condiciones de acceso al mercado estadounidense.
El impacto no es uniforme entre productos. De acuerdo con el Gobierno brasileño, alrededor del 52,7% de las exportaciones brasileñas a Estados Unidos no quedaron alcanzadas por las nuevas sobretasas específicas de las medidas analizadas, mientras otros segmentos enfrentan recargos adicionales. Entre los productos que quedaron fuera de esas sobretasas figuran, por ejemplo, café, carnes, aeronaves, jugo de naranja y gran parte de la celulosa.
Esto convierte a la política comercial en un asunto relevante para la próxima administración. El resultado electoral determinará cómo Brasil manejará la relación con Washington, pero también cómo buscará preservar mercados y diversificar sus vínculos comerciales en un escenario internacional con mayores restricciones.
¿Qué significa la elección brasileña para América Latina?
Por el tamaño de su economía y su peso político, Brasil tiene una influencia que excede sus fronteras. La elección ocurre además en un momento en que varios países latinoamericanos atraviesan cambios políticos y en el que Estados Unidos busca reforzar su presencia regional.
La relación con Estados Unidos no será el único eje externo. Brasil mantiene una relación comercial estratégica con China, por lo que cualquier modificación significativa de su política exterior tendrá implicancias para el equilibrio entre ambas potencias y para los intereses económicos brasileños.
Para Paraguay y otros países de Sudamérica, el proceso brasileño también tiene relevancia por la dimensión económica y política de Brasil dentro de la región. El resultado puede modificar las prioridades de Brasilia en materia de comercio, integración regional y relaciones internacionales, aunque sus efectos concretos dependerán de las decisiones que adopte el próximo Gobierno.
Con 158,7 millones de personas habilitadas para votar, el primer turno de este domingo será el punto de partida para definir ese escenario. Si la Presidencia requiere una segunda vuelta, Brasil volverá a las urnas el 25 de octubre para resolver la disputa presidencial.