jueves, octubre 22

El Niño obliga a evacuar terneros en barcazas ante el avance de las inundaciones

Las proyecciones climáticas se transformaron en una dura realidad para el sector ganadero. Ante el avance de las inundaciones atribuidas al fenómeno de El Niño, productores de zonas isleñas y ribereñas del Chaco y de la cuenca del río Paraná pusieron en marcha operativos de evacuación contrarreloj. Para salvar a miles de animales del riesgo de ahogamiento, recurren a barcazas y otras embarcaciones de carga.

El abrupto repunte del caudal del río Paraná, alimentado por las intensas lluvias registradas en las cuencas altas, dejó bajo el agua miles de hectáreas destinadas al pastoreo. En este escenario crítico, los operarios rurales concentran sus esfuerzos en las categorías más vulnerables, especialmente los terneros, cuya corta edad limita su capacidad para resistir las corrientes de agua y nadar largas distancias.

Logística fluvial

A diferencia del ganado adulto, que en algunos casos es arreado a nado hacia zonas más elevadas, pese al enorme desgaste físico que implica el traslado, los terneros son agrupados y embarcados prioritariamente en barcazas, lanchas adaptadas y otras embarcaciones civiles. El objetivo es reducir las pérdidas por ahogamiento y exposición prolongada al frío.

Los puertos improvisados en las costas chaqueña y correntina se han convertido en puntos de intenso movimiento, con canoas y pontones que transportan animales de manera continua. El ganado es trasladado desde las islas anegadas hacia tierra firme, donde se habilitan de urgencia espacios para recibirlo y garantizar un desembarco seguro.

Trámites de emergencia

La gravedad de la situación también exige agilizar los procedimientos para el traslado de los animales. Según el texto original, las autoridades sanitarias flexibilizaron excepcionalmente los controles habituales mediante mecanismos de traslado por emergencia hídrica, con el propósito de facilitar el movimiento inmediato del ganado hacia campos receptores provisionales.

Estas medidas buscan reducir las demoras administrativas y priorizar tanto el bienestar animal como la protección del patrimonio de los productores. No obstante, corresponde confirmar con las autoridades competentes la denominación oficial del mecanismo mencionado y la institución responsable de su aplicación.

El día después

Pese al esfuerzo logístico, la crisis plantea nuevos desafíos para los ganaderos. Una vez que los animales llegan a tierra firme, deben afrontar al menos tres problemas principales.

Falta de campos altos. La disponibilidad de pasturas seguras en las zonas continentales es limitada y, según el texto original, la demanda de terrenos para el traslado temporal del ganado ha aumentado, lo que presiona los precios de los alquileres de emergencia.

Escasez de alimentos. Con los campos insulares cubiertos por el agua, los pastizales naturales quedan fuera del alcance de los animales. Esta situación obliga a los productores a buscar alternativas, como la compra de fardos de heno, cuyos precios pueden incrementar los costos de alimentación y dificultar el mantenimiento del rodeo.

Caminos intransitables. Las inundaciones también afectan los accesos terrestres a los establecimientos ganaderos. La imposibilidad de circular con camiones jaula limita las opciones de traslado y aumenta la dependencia de las embarcaciones para evacuar a los animales.

Los pobladores y los productores rurales advierten que la crecida podría continuar, por lo que las tareas de evacuación seguirían dependiendo de la disponibilidad de embarcaciones y de las condiciones de navegación. El objetivo inmediato es poner a salvo la mayor cantidad posible de animales y reducir las pérdidas del sector ganadero.

Alimentos bajo presión

Los precios de los alimentos en el Chaco y en otras regiones de Paraguay enfrentan presiones relacionadas con factores climáticos y con el encarecimiento de la logística. La combinación de dificultades productivas y mayores costos de distribución puede repercutir en los precios finales que pagan los consumidores.

A estos factores se suma el aumento del 33% en el precio del gasoil común en lo que va del año, según el dato consignado en el texto original. El encarecimiento del combustible incrementa los costos del transporte de mercaderías y puede trasladarse a los precios de los productos comercializados en distintas zonas del país.

En este contexto, el precio de G. 20.000 por kilo de arroz señalado en el encabezado requiere una referencia más precisa: es necesario identificar dónde se registra ese valor, en qué establecimiento o mercado se comercializa el producto y cuál es la fuente del dato. También conviene aclarar si el precio responde a un problema de abastecimiento local o a una tendencia más amplia del mercado nacional.