miércoles, mayo 6

Baja autoestima e implicancias

La autoestima es la percepción, evaluación y valoración que tenemos de nosotros mismos. En palabras sencillas, es el «amor propio» o cuánto nos valoramos y nos aceptamos tal como somos.Cuando tienes autoestima sana, los fracasos no definen quién eres. Si cometes un error o pierdes un empleo, entendemos que fallaste en algo, pero no eres un fracasado. Esto te permite levantarte más rápido y seguir intentándolo sin que tu valor personal se desmorone.

 

También influye mucho la forma en que te tratas a ti mismo que es el manual de instrucciones para que los demás sepan cómo tratarte. Y una autoestima baja es el caldo de cultivo para trastornos como la ansiedad y la depresión. 

 

Si crees que no eres capaz, ni siquiera lo intentarás. La autoestima te da la seguridad necesaria para:

 

  • Aceptar nuevos retos profesionales.

  • Confiar en tu intuición y criterio.

  • Perseguir metas ambiciosas porque sientes que «te las mereces».

La psicóloga española Aihnoa Vila explica por qué la necesidad constante de justificarse al decir “no” es una señal clara de baja autoestima. Y que «La señal más clara de baja autoestima es explicarte de más o justificarte».

Demostraciones claras

La baja autoestima no es solo «sentirse un poco mal» con uno mismo; es una lente distorsionada que afecta prácticamente todas las áreas de la vida de una persona. Funciona como un techo invisible que limita el potencial y el bienestar. Tiene impacto en;

La Salud Mental y Emocional:

Es el área más afectada, ya que la narrativa interna es constantemente crítica.

  • Trastornos del ánimo: Existe una correlación muy alta con la depresión y la distimia (trado de ánimo bajo crónico).

  • Ansiedad constante: Especialmente la ansiedad social, debido al miedo excesivo a ser juzgado o rechazado.

  • Autocrítica feroz: El «crítico interno» es implacable, lo que genera sentimientos de culpa, vergüenza e inutilidad.

  • Perfeccionismo paralizante: El miedo al fracaso es tan grande que la persona se exige metas irreales o, por el contrario, no intenta nada para no fallar.

En las Relaciones Interpersonales:

La forma en que nos vemos determina cómo permitimos que otros nos traten.

  • Dependencia emocional: Se busca la validación externa de forma desesperada, lo que lleva a tolerar abusos o falta de respeto.

  • Dificultad para poner límites: Decir «no» se siente como un riesgo de perder el afecto de los demás.

  • Aislamiento social: Por sentir que no se es «suficientemente bueno» o interesante para los demás.

  • Celos e inseguridad: La creencia de que cualquier persona es mejor que uno genera desconfianza constante en la pareja.

Produce consecuencias en el Ámbito Laboral y Académico.

El autosabotaje es el principal enemigo en esta área.

  • Síndrome del impostor: Creer que los logros son por suerte y no por capacidad, temiendo que «alguien descubra el fraude».

  • Estancamiento profesional: Miedo a pedir ascensos, postular a mejores empleos o liderar proyectos por no sentirse capaz.

  • Procrastinación: Se posponen tareas por el miedo inconsciente a no hacerlas perfectamente.

Para fortalecer o elevar su autoestima se recomienda;

  • Cambie su narrativa interna

La forma en que se habla a sí mismo moldea su realidad.

  • Identifica al «crítico»: Nota cuándo te dices frases como «qué tonto soy» o «nada me sale bien».

  • Cuestiona tus pensamientos: Ante un pensamiento negativo, pregunta: ¿Es esto una verdad absoluta o solo una percepción basada en mi miedo? ¿Le diría esto a mi mejor amigo?

  • Usa la autocompasión: Trátate con la misma amabilidad con la que tratarías a alguien que quieres.

  • Establezca límites saludables

La autoestima crece cuando se respeta a sí mismo frente a los demás.

  • Aprenda a decir «no»: Decir no a otros que suele ser un «sí» a sí mismo, a su tiempo y su energía.

  • Aléjese de entornos tóxicos: Limite el tiempo con personas que critican constantemente o que le hagan sentir que «no es suficiente».

Es importante tener amor propio, orgullo, dignidad y confianza en sí mismo no sólo para caer bien a otras personas sino para trabajar adecuadamente y rendir bien académicamente y en cualquier proyecto que nos involucremos, ya sea personal, deportivo o lo que implique trabajar con otras personas. Que al notar su forma de ser y tener éxito con ese modo de actuar o rendir pueden estar inspirados en su espíritu, intelecto, fortaleza y capacidad de seguir adelante aunque parezca que las cosas no vayan de su lado y se equivoque con frecuencia.

Decir “no” sin sentir culpa continúa siendo una de las mayores dificultades emocionales para muchas personas. En una sociedad que premia la disponibilidad constante, poner límites suele vivirse como un acto de egoísmo, cuando en realidad es una herramienta básica de salud emocional y de respeto hacia uno mismo.