jueves, abril 30

3×3 por Benjamín Fernández Bogado. Miércoles 21 de enero/2026

FUTURO DE LA ONU EN PROBLEMAS
 Alguien había dicho una frase hace no mucho tiempo
que decía «que si Naciones Unidas no existiera habría que inventarla». Esta organización
surgió después de los conflictos que acabaron con dos guerras mundiales en el siglo pasado
y buscaron que las naciones conformaran un grupo que realmente se opusiera a cualquier
situación que pudiera llevar a una conflagración con millones de muertos.
A lo largo de su experiencia ha tenido algunos pasos importantes y trascendentes. Ha sido
un foro donde los países buscaron encontrar mecanismos para evitar los conflictos. Se
establecieron algunas cuestiones que irritaron a muchos como el Consejo de Seguridad y su
poder de veto de los países más importantes del mundo.
Por el otro lado se cuestionó que cada país tuviera derecho a un voto y el mismo peso que
un país rico, fuerte y poderoso militarmente. Se acusó también de una pesada burocracia
muy costosa. Para otros era un gran negocio como el caso de los neoyorquinos que tenían la
sede de Naciones Unidas en su territorio.
Lo concreto y cierto es que ahora Donald Trump buscará a través de la Junta de la Paz
encontrar un mecanismo mucho más expeditivo donde sea él el que determine quiénes
sean los miembros, quiénes pueden sentarse de manera definitiva luego de poner mil
millones de dólares y él podría remover a los miembros de este board a gusto y antojo. Esto
no ha gustado a muchos países. Francia de hecho ha rechazado la invitación para firmar
mañana en Davos un acuerdo de este tipo y hay varias naciones que no respondieron a la
solicitud de Trump de ser parte de esta junta.
Habría que pensar seriamente que quizás la mejor tarea sería emprender una reforma de
Naciones Unidas para que sea un mecanismo más expeditivo que evite los conflictos bélicos
de carácter gravoso y demoledor a nivel global.
REQUERIMOS AUTORIDADES HONESTAS Y PROBAS
Indudablemente la parte administrativa de nuestros países vuelve a ser el centro de la
política en términos de gestión.
El futuro o futura intendente de Asunción tendrá que tener un gran plan de salvataje para
una ciudad que se encuentra en la actualidad en bancarrota. Deberá tener también un gran
soporte político que permita sacar a casi 7.000 planilleros de esta institución y si vemos
otras más en las que se encuentra el propio estado paraguayo, mal administrador de los
recursos con cajas fiscales a punto de explotar, nos demuestra de que realmente
requerimos gente con mucho patriotismo, con mucho valor y con mucha honestidad para
llevar adelante las reformas financieras y administrativas de la función pública. Tuvimos
alguna vez en Eligio Ayala, aquel gran estadista, un abogado y economista que saneó las
cuentas públicas y preparó el Paraguay para la guerra del Chaco.
Ahora estamos en una guerra contra la ignorancia, contra la violencia, contra los cárteles y
organizaciones del crimen organizado que han inficionado la propia estructura del estado.
Hay que buscar a administradores, probos, competentes que quieran a su ciudad y que a
pesar del doloroso trance que significará cortarse la propia carne, debe hacer esa tarea
porque es lo que espera y necesita la política nacional en estos momentos.
SEGUIMOS APLAZADOS EN EDUCACIÓN

Las labores de gestión en materia educativa no han sido consecuentes con el deseo de la
gente de mejorarla. Hemos hecho tareas que son secundarias al nudo central de la
educación paraguaya y su problemática. Grandes inconvenientes en cosas muy básicas y
elementales como la lectoescritura o el mejoramiento en matemáticas no se avanzó nada.
Podemos decir que este gobierno está llevando a la segunda parte de su mandato sin
haber visto que la educación mejorara en nuestro país. Y en este siglo del conocimiento
donde se castiga duramente a los países que no son educados ni instruidos, el precio lo
pagamos en varias aristas de nuestra vida cotidiana. La pobreza esconde una cuestión
educativa.

92 por ciento de nuestros pobres no han terminado el segundo grado y ese mismo
porcentaje se replica en la cantidad de personas que se encuentran privadas de su libertad
en las cárceles que en su gran mayoría tampoco han podido terminar ni la escuela primaria.
Necesitamos mejorar la educación para que esos indicadores también nos permitan tener
una mejor ciudadanía, aquella que sea consciente, que tenga memoria, que premie y
castigue a sus administradores y por sobre todo que rescate para la democracia algo
fundamental, ciudadanía, que permita que el país se reconcilie con la búsqueda de su
libertad a través de la democracia.