Una recomendación es la acción y efecto de recomendar . advertir, aconsejar, sugerir, hacer una admonición o dar aviso. Habitualmente hecho por personas de edad y experiencia de vida a quienes somos más jóvenes y vulnerables a cometer errores, ser engañados y fallar con frecuencia, es una acción frecuente de nuestros padres, hermanos, tíos, abuelos, maestros, guías o jefes de alguna organización no para molestar sino para ayudar y mejorar nuestra labor o hacer algo para cambiar lo que nos pueda perjudicar en nuestros estudios, empleo o vida en particular. Es lo que debemos hacer es escuchar y no contestar porque “donde la ignorancia habla, calla la inteligencia”.
Existen sugerencias que debemos tener en cuenta, cómo las hechas por el economista español de 62 años Gonzalo Bernardos quien dice que «Los jóvenes de los años 80 y 90 no conocíamos ni restaurantes ni vacaciones, solo teníamos el pueblo y la familia». Algo que puede leerse o sonar aburrido o antipático para la juventud de hoy día que estamos cómodos con salir de casa para comer afuera donde sea y en tiempos de vacaciones viajar fuera del país. Lo que viene después de su cita tiene sentido porque está basada en la importancia y el valor del ahorro para cubrir bien lo que importa cómo alquileres, nuestra salud, educación, transporte y lo que sirva para vivir tranquilos y sin preocupaciones, cómo las que habitualmente traen consigo el deber. El economista sentencia sencillamente que; “Si quieres gastar más, trabaja más”.
Ahora en Europa y el hemisferio norte del mundo en pleno verano existe el deseo de escapar de la rutina, las redes sociales se llenan de imágenes de playas exóticas, terrazas con vistas espectaculares y experiencias gastronómicas de alto nivel. En medio de esa presión social y personal por vivir unas “vacaciones inolvidables”, algo que no se limita a existir en Europa o NorteAmérica, la juventud sudamericana y quizá la del resto del mundo también nos inclinamos por gastar a veces mucho más en “tonterías”.
Aprender la frugalidad
Cómo dirían nuestros mayores antes de ahorrar o guardar el dinero que hagamos en el empleo para gastos importantes en nuestra vida. Me incluyo en el grupo porque la tecnología, sus gadgets o artilugios son lo que me atraen por ver, conocer y gastar en cosas que tiendo a acumular y no las uso para lo que hayan sido creadas, por eso las personas que notan esto me dicen; “Iñaki gastaste al “pedo”, o sin razón tu dinero” y tienen razón.
Y no niego ni les contradigo porque repito: tienen razón, porque una vez queramos usar ese dinero para fines particulares y útiles nos damos cuenta que es tarde porque fue usado para complacer placeres y lujos del presente sin haber tenido en cuenta que el tiempo es algo que no para y trae consigo una serie de responsabilidades y compromisos que deben ser atendidos cuando sean oportunos. Y todo eso, para evitar en lo posible caer en el hacer préstamos que al no manejarlos adecuadamente traen consigo una serie de dilemas que pueden perjudicar proyectos que tengamos en el empleo, inversiones o proyectos específicos.
Es sano tomarse el tiempo para hablar con personas que conozcan más y mejor lo que sea, y mucho más si cuentan con experiencia en el campo o tienen años de vida que hacen de sus recomendaciones tengan el doble de valor.
Bernardos fue profesor de economía en la Universidad de Barcelona en Cataluña España. Ha escrito trabajos cómo; «¿Cómo invertir con éxito en el mercado inmobiliario?» y “La Gran Mentira de la Economía”.
Ahora gracias a las pantallas y el internet no solo trabajamos, estudiamos o nos informamos de lo que o o sobre lo que sea sino somos “bombardeados” por publicidad o promociones de lo que sea que apuntan a llegar a nuestras finanzas. Esta realidad nos obliga a tener cuidado y aplicar un filtro a lo visto o escuchado para sobre todo ganar y no perder lo que pueda servir para nuestra vida o la de quienes nos preocupe que estén bien y cómodos en la suya

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
