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Algo tiene que cambiar

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En las elecciones de 2015, la ciudadanía lambareña tuvo que “optar” entre un candidato procesado por lesión de confianza y otro imputado por lavado de dinero, reducción y obstrucción a la restitución de bienes. ¿Qué es esto –nos preguntábamos entonces-, un boletín de voto o una galería de facinerosos?. Era una de esas ecuaciones diabólicas en la que cualquiera fuera el sentido en que se la resolviera, llevaba directamente al infierno. Así fue. Ganó el imputado por lavado de dinero, reducción, obstrucción, etc… Y adivinen qué: después de casi cinco años de “ejercicio”, el muñeco de marras está sospechado de haber evaporado… ¡59.000 millones de guaraníes de la Intendencia de Lambaré, pauperizada por la corrupción y arrasada por la incompetencia de gestión más rampante! El hecho de que haya seguido en carrera semejante impresentable se explica en el pacto no escrito de impunidad y protección mutua que juran todos los políticos en algún momento de su carrera.

La fiscal que lo investigaba en 2015 asentó en su acta de imputación que, prima facie, ni el entonces concejal municipal ni su esposa podían justificar la cuantía de montos depositados en sus cuentas bancarias, sobre todo el concejal que aspiraba a la intendencia y que como tal no ganaba lo suficiente como para justificar sus crecidos activos financieros. Entre noviembre de 2014 y agosto de 2015, el hoy suspendido en el cargo y su esposa manejaban más de Gs. 1.000 millones en cajas de ahorro. ¿De dónde salió tanto dinero? ¿Qué se esperaba que ocurriera? El sujeto, siendo candidato, ya había sido imputado por diversos delitos.

No le cerraban ni las cuentas en blanco. Sin embargo, siguió en carrera y se hizo cargo de la administración del municipio lambareño. El zorro a cargo del gallinero no hizo una sola obra destacable, dejó sin merienda a miles de niños y ahora se le imputa un agujero administrativo de Gs. 59.000 millones. Dos más dos es cuatro, salvo para la clase política paraguaya que ostenta una cara de piedra que envidiaría hasta la mismísima esfinge de Gizeh. Para esta “élite”, las matemáticas no son una ciencia que parte de axiomas y apela al razonamiento lógico. Es un guante a la medida de su ambición, tan grande como su indecencia. Lo repetiremos hasta cansar: algo tiene que cambiar. Este sistema electoral está podrido hasta la raíz.

Equipo Periodistico
Equipo Periodistico
Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, John Walter Ferrari, Víctor Ortiz.