lunes, mayo 11

Adultez y niñez

El adulto no es niño ni el niño es adulto, son seres humanos, pero no experimentaron lo mismo en sus tiempos de vida. Uno tiene más experiencia y conocimiento de la vida y debe controlar, vigilar y asesorar al otro para que este viva seguro y sin complicaciones su vida. Especialmente a la que se le presentarán desafíos y tareas complejas para enfrentar y desarrollar, mientras sigan viviendo.

La psicóloga española Irene López dice; «Los adultos tenemos que estar con ellos, pero de verdad, sin interrupciones constantes para mirar el móvil o cualquier pantalla», que nos distraigan de los hechos y personas que tengamos cerca.

Entramos en época de juguetes de diversos pelajes. Procedan de Papá Noel o los Reyes Magos, los más pequeños están más que expectantes y esperan cataratas de paquetes. Los adultos debemos regular el cuánto y el cómo para no habituarlos a sentirse felices con regalos materiales en estas fechas en las que lo más importante es recordar el nacimiento de Jesús de Nazaret, que según registros que se hicieron en el tiempo desde su nacimiento hasta su muerte, trabajó bastante a favor del espíritu humano. 

Recuperar la cercanía

Desde sus tiempos ya se encontraba con dilemas que no servían para construir sino existían solo para destruir proyectos para el bien común o a determinadas personas. Momentos cómo estos son oportunos para regalarse tiempo para dialogar y escuchar a nuestros niños para escuchar y entender lo que piensan y sienten sobre temas que están ocurriendo en el país y el mundo que les llame la atención y guiarlos para que tengan acertadas conclusiones sobre lo que sea. Es responsabilidad del adulto.

Cómo adultos es nuestra responsabilidad encauzar mentes y criterios del niño para que crezcan sanos, seguros y puedan tomar decisiones acertadas hacia lo que pretendan hacer en el país o el mundo. Los mismos están siempre no solo con aspectos o cosas sanas y seguras sino perjudiciales y peligrosas para cualquiera, pero en especial contra los más vulnerables cómo son los niños, e incluso hasta a los adultos que adolezcamos madurez y tendamos a equivocarnos por ese motivo.

Por esa razón es importante que cuidemos y valoremos nuestra salud, vida, tiempo y experiencias en este viaje, que solo existe mientras estemos atentos y con conocimiento.