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Acoso escolar: un tema del que deberíamos hablar

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La psicóloga María Belén Ros, afirmó que uno de los motivos por los cuales un niño recurre a la práctica del bullying puede ser que el chico viva en un ambiente hostil o de violencia dentro de la casa. 

De esta forma, estaría repitiendo patrones, ya sea de los padres, de alguien que vive cerca o que pertenece a su círculo cercano. Otros de los motivos son la falta de límites, emociones que no pueden ser manejadas, respuestas no asertivas de parte de los padres ante ciertas situaciones, etc. 

Expresó que generalmente las víctimas de bullying son niños que tienen menos herramientas para defenderse, inseguros, con baja autoestima o simplemente por tener alguna característica física diferente.

“El solo hecho de usar anteojos, tener sobrepeso, ser muy delgado, ser menos popular, ser tímido, etc, puede ser un motivo por el cual recibir acoso escolar”, expuso la especialista. 

La licenciada aseveró que algunos niños son víctimas de bullying porque no tienen herramientas emocionales y psicológicas, como la seguridad, la autoestima y el apoyo de los padres, que es fundamental. 

“Es el primer círculo en el cual se genera amor, seguridad, empatía, entonces el chico tiene instrumentos como para defenderse”, sentenció.  

Comentó que en Paraguay, el ministerio de Educación y Ciencias cuenta con un protocolo de atención para los casos de violencia y acoso escolar en las instituciones educativas. “Entonces, todos los establecimientos se ven obligados a cumplir con ello, si es que se detecta algún caso. En cuanto a lo capacitadas que están las instituciones para afrontar este tema, depende mucho de cada colegio”, manifestó.

Sostuvo que hay instituciones que sí están preparadas, que aplican el protocolo, porque como escuela son responsables tanto docentes, directivos y cada persona adulta de intervenir ante una situación de acoso escolar, y también hay muchos otros colegios que no. 

“En comparación a diez años atrás, estamos mejor, pero queda mucho todavía por trabajar en ese aspecto, tanto capacitaciones como trabajos con profesionales, en el ámbito público y privado, en conjunto con el ministerio de Educación, que es el ente rector de todas las instituciones educativas”, aseguró.

Analizó que las secuelas del bullying pueden ser tanto físicas como psicológicas, ya que el acoso escolar, puede ser, tanto físico como psicológico. “Generalmente, el visible es el físico, pero el que tiene más consecuencias a corto y largo plazo es el acoso psicológico, que puede derivar al niño a tener depresión, ansiedad y en casos extremos, llega al suicidio. Causa un daño muy importante en las emociones de los chicos que fueron víctimas”, expuso.

Igualmente, contó que otros de los efectos más inmediatos del bullying podrían ser: pesadillas, trastornos del sueño, problemas alimentarios. 

Argumentó que el rol de los padres y de los docentes es fundamental. “Los niños son menores de edad, y, por ende, las personas adultas son las responsables de velar por el bienestar de los chicos, es un derecho que ellos tienen. Entonces, los padres en la casa son los primeros referentes del niño, deben ser los principales motivadores de generar un ambiente sano y de educación en valores, al igual que los maestros en las instituciones. Uno como profesor debe intervenir inmediatamente ante una situación de acoso, no minimizarlo en ningún sentido”, manifestó.

Declaró que las consecuencias de no tomar medidas al respecto pueden ser graves, tanto para la víctima como el victimario. “La víctima puede llegar al suicidio, desencadenar trastornos como depresión, ansiedad, trastorno post traumático. Para el que hace bullying, si no se interviene son personas que en la edad adulta son personas violentas, acosadores, potenciales incluso criminales”, reveló.

Finalizó afirmando que la violencia genera más violencia, por lo que el camino para solucionar el problema sería con ayuda profesional, psiquiátrica y psicológica.

“Solamente con ayuda profesional podría verse algún cambio en la conducta. Habría que ver las razones, trabajar con las emociones, las conductas y los pensamientos. Generar respuestas más asertivas, para poder lograr algún tipo de cambio. Si es menor, trabajar con la familia y la escuela”, concluyó.