Unas 12 empresas del Paraguay ya cuentan con licencia de producir derivados de cannabis con fines medicinales, tienen autorización para importar semillas, cultivar, procesar, comercializar, e incluso, exportar.
“Creemos que el país tiene una potencialidad enorme en este rubro”, dijo Fernando Krug, jefe de gabinete del Ministerio del Interior, quien afirmó que la iniciativa está pensada en la producción de variedades cuyo uso puede dar con fines terapéuticos, no adictivos.
Una de esas variedades es conocida como cáñamo, según Krug, tiene por debajo de 0.5% del componente THC, o sea no tiene potencial psicoactivo y no sirve para usos adictivos.
“El proyecto de cáñamo está pensado en el ámbito de la agricultura familiar y que pueda ser una herramienta para dinamizar la economía y para lo que llaman desarrollo alternativo, o sea, generar economía lícita donde la ilícita va tomando fuerza”, aseguró el jefe de gabinete.
Agregó que existen varias zonas del país donde el cultivo ilícito de marihuana está bastante extendido y la idea es ir contrarrestando la actividad ilegal, así como dar una herramienta a los campesinos de la zona.
La situación de retraso de la producción del cannabis medicinal se dio, según lo que dicen los representantes de las empresas licenciatarias, debido a la llegada de la pandemia, pues es una variedad de cannabis diferente a la que se produce, significa importar semillas de otra variedad y capacidad técnica.
“Muchas de las empresas tenían convenio con pares de empresas u órganos técnicos de otros países que cuentan con esa experiencia de la producción medicinal con sus especificidad y la pandemia fue un obstáculo para que se trasladen hasta acá y desarrollen sus planes de cultivo”, aseguró Krug.
Adelantó que desde Dinavisa y Senad están trabajando y la idea es que en este segundo semestre del año que ya está en puertas es que se dé la aceleración del proceso de producción del cannabis medicinal.
“Es una respuesta que el Gobierno da para responder a la demanda de aceite de cannabis por parte de personas que requieren esta medicación como los que tienen epilepsia y su acceso al medicamento es más complicado”.
Además, la producción en un principio será controlada, en fincas habilitadas en el Departamento Central, pero será una alternativa para hacer la producción extensiva.
“Estimo que con un poco de fuerza entre las partes podemos empezar a pensar en tener los productos finales en unos meses, creo que estamos con la base muy sólida para ir avanzando y tener en la brevedad esa provisión”
EL CULTIVO DE CÁÑAMO
En el caso del cáñamo, los tiempos pueden ser más cortos, ya que es un producto que también es procesado, pero no estamos hablando de un producto tan complicado como un medicamento que tiene su parte de prueba de verificación, validación, y Krug espera que sea una herramienta relevante para la reactivación económica en el escenario de crisis.
Especificó que el Ministerio de Agricultura ya desarrolló el proceso de cultivo experimental que se hizo con el sector privado, con semillas probadas y ensayadas y se abre así la posibilidad de cultivo comercial.
“Ojalá lo antes posible esté extendido a comités de asociaciones de agricultores del país. Hay que empezar a caminar sobre ruedas, como se dice coloquialmente, pero estamos hablando de un producto que sí ya tiene un proceso de cultivo, como es el cáñamo”, concluyó Krug.