sábado, mayo 16

3×3 por Benjamín Fernández Bogado. martes 24 de marzo del 2026

APLICAR LOS DUROS RECORTES NECESARIOS
Han comenzado a aparecer los números que necesitan
ser cortados para enjuagar, lo que el déficit fiscal no puede alcanzar. Estamos hablando de
más de 700 millones de dólares que se llevan nuestros 350 mil empleados públicos cada día,
cada mes, cada año.
Mucho dinero que no tendría que haber salido nunca de nuestros bolsillos, pagando
bonificaciones de distinta índole, pagando por títulos, por presentismo, por estar
simplemente en la nómina. Todo eso genera una sangría enorme en catering, en comidas.
Se llevan más de 12 millones de dólares y en pagos de sanatorios privados, más de 100
millones de dólares, cuando con ese dinero podrían construirse dos grandes hospitales
públicos, donde los funcionarios tendrían y podrían ser tratados.
Todo orientado a una hemorragia cada vez mayor, que ha llevado a afirmar al ministro de
Economía que estamos en una economía de guerra. Lo primero, lo más trascendente, lo más
importante, es que el Estado empiece a cortarse su propia carne, y para eso tiene que
recortar todos los gastos innecesarios en el personal, que además coinciden es de muy mala
calidad y que ganan muy bien. Eso lo dicen los propios burócratas que se encontraron al
frente del Ministerio de Hacienda.
Todo esto tiene que cambiar. El país no puede continuar de esta manera, con una
hemorragia basada simplemente en el poder de fuego electoral, porque son parte de los
que hacen el número suficiente para continuar en el poder. Nos perjudican enormemente
como república.
EN CAMINO A SUS 150 AÑOS, EL CNC NO TIENE AUN CLASES
Se nota que la educación es completamente
irrelevante para este gobierno. No hay clases en el más icónico y trascendente colegio de
enseñanza secundaria del país.
El Colegio Nacional de la Capital, que va camino a cumplir 150 años, no empezó aún clases, y
estamos terminando el mes de marzo. El argumento y las razones que no terminaron las
obras de construcción, que ya llevan más de un año y medio, y tampoco dan clases a
distancia. Los padres y alumnos están enojados.
Le exigen al ministro Ramírez que resuelva este problema. Esta institución se encuentra
intervenida por el ministerio desde hace un cierto tiempo, debido a la mala gestión que tuvo
el ex titular de educación y director Horacio Galeano Perrone. Las condiciones son todavía
más dramáticas en estos tiempos, en que cada día que nos enseñan y se aprende, significa
un rezago más para el país.
Ya estamos penúltimo a nivel de evaluación de PISA, y nos estamos empeñando en derrotar
a Cambodia, que es la última en la tabla. Con estas decisiones de no iniciar clases, cuando ya
estamos entrando incluso en el mes de abril, demuestra un grado de abandono y de dejadez
de las autoridades paraguayas para con la educación en su conjunto, y un pésimo homenaje
al Colegio Nacional de la Capital, la primera institución de enseñanza secundaria fundada en
este país en 1877.

CIUDADANÍA ACTIVA, VIGILANTE Y CONSCIENTE

Los cambios que requerimos en materia cívica tienen que venir de la mano de una
ciudadanía consciente, que sepa que todo lo que ha visto hasta ahora, y que ha elegido, es
de muy pésima calidad, y que no le ha significado la posibilidad de que viva mejor. Cada día
nos quejamos más de los niveles de inseguridad, de los niveles pobres de educación y de
pésima atención sanitaria. Estas cuestiones tienen que saltar cuando se trate de escoger a
alguien para una tarea específica.

 

No digamos de intendentes y concejales que van a comicios en este año y que tienen la
obligación de remontar la primera base estructural de la democracia, la más cercana a la
gente, que hoy muestra signos claros de abandono, de corrupción y de dejadez. No digamos
ya de Asunción, donde entre las basuras, los baches, la inseguridad y el robo cotidiano han
terminado por llevarla a la bancarrota. Necesitamos recuperar nuestras ciudades y la idea
de que el cambio es necesario, pero para eso requerimos más que nunca a una ciudadanía
consciente y organizada.

Sin eso, nada podemos ni pensar en cambiar.