domingo, mayo 31

3×3 por Benjamín Fernández Bogado.Martes 17 de marzo del 2026

Del mayor júbilo por el grado de inversión hemos pasado a una economía de guerra que lo
anunció ayer el ministro de economía en Mburuvicha Roga  luego de conversar con su colega el
presidente Peña. Ambos han dicho que se va a tener que controlar cada centavo y se va a
tener que rascar la olla porque opá la plata.
También dijeron de que van a pagar las acreencias que tienen con vialeras, con
farmacéuticas, con proveedores de hambre cero y que superan los mil millones de dólares.
Lo claro y concreto es que no ha habido un plan financiero llevado adelante de forma
rigurosa por parte del ministerio de economía. Aprobaron compras y licitaciones sin tener
respaldo y lo que tenemos ahora es una economía de guerra para un estado como el
paraguayo cuya mayor compañía es ella misma.
La situación es bastante complicada. ¿Afectará a 350 mil empleados públicos? Seguirán ellos
en sus puestos? Habrán recortes en ese campo? ¿Subirán los impuestos? Por dónde pasará la
economía de guerra? Es la gran interrogante que se plantea ahora. El gigante no se va a
despertar en estas condiciones.
Seguirá bastante dormido y muy golpeado en términos económicos.

UN PAIS PASADO POR AGUA
En una sociedad como la nuestra en el siglo XXI no puede ser que cada
vez que llueva la gente esté con el Jesús en la boca.
No hay obras públicas que sean llevadas en tiempo y en forma y muchas de ellas pasan a
convertirse en verdaderas trampas mortales en barrios como Santo Domingo o San Pablo en
la capital paraguaya, en donde el intendente Bello lo único que ha aportado hasta ahora es
una señalización acerca de qué lugares no deberían ser transitados por aquellos que no
quieran colocar su vida en peligro. Esta situación es calamitosa y requiere con urgencia un
programa nacional que enfrente con éxito esto que ya vino para quedarse y que ya nos ha
advertido la naturaleza una y otra vez, pero pareciera que no le hacemos el caso que se
debiera. Varias zonas en el Club Internacional de Ténis hay que canalizar el Itaú, hay que
también canalizar varios cauces hídricos en la zona de Luque, donde sus pobladores viven
realmente sobreviviendo a cada lluvia que se abata sobre esa zona.
El Paraguay necesita planificar, ejecutar las obras y realizar la tarea que se corresponde a los
administradores de la cosa pública.
UNA REFORMA FALSA
Finalmente los diputados terminarán aprobando lo que los senadores habían tomado como referencia y se
habrán quedado con el sanbenito colgado de haber aprobado a libro cerrado la propuesta
del Ejecutivo para una reforma fiscal que todos dicen durará sólo cinco años, que continuará
el déficit y que terminaremos pagando entre todos.
Lo que no ha podido hacer el Ministerio de Economía se transforma en unas graves
acusaciones por parte de los diputados que se consideran estafados y engañados, mientras
los senadores le recuerdan a los pichirulos de la Cámara de Diputados que tendrían que
pensar más cuando se trata de legislar. Ahora veremos una aprobación de una reforma de
carácter parcial empujando el problema para el futuro y demostrando de que no existe una
voluntad de acabar con las jubilaciones de privilegio como la que tienen los parlamentarios
y menos aún en pensar en un régimen jubilatorio de alcance nacional que trate a todos
como manda la Constitución, como iguales.