sábado, abril 18

IMPORTANTES HÁBITOS PÉRDIDOS

Todo humano en el mundo pierde cosas, seres queridos, habilidades mentales o físicas por cualquier tipo de circunstancia, no nos gusta perderlas, pero es usual que ocurran estos hechos en cualquier y lugar de nuestras vidas. En algunos casos recién al perderlo nos damos cuenta de su valor y nos cuesta aceptar la realidad de no volver a tenerlo con nosotros, algo tarde para hacer algo al respecto porque una vez el/ella o esa cosa desaparecida o pérdida ya no hay forma de repetir su figura, voz, humor, ideas, acciones o lo que sea que lo/la identifique. 

Hace poco estuve con un amigo sexagenario que me apuntó la pérdida de un hábito importante y sus efectos en la economía y la sociedad, coincidí con él porque particularmente me doy de que ya no dialogamos el uno con el otro y esto se nota por ejemplo en la cantidad de carne adquirida o lo que se coma en cualquier “encuentro” social. Se compra más que lo que se consume porque no se consulta no se conversa. Así cómo las poca o ninguna persona que ya va a restaurantes o espacios creados para que se reúnan personas; niños, jóvenes o adultos, que si están juntos no falta el “espejo negro” que refleja el resto de las personas solas buscando atenciónb o respuesta en sus redes sociales a cualquier publicación hecha, relevante o irrelevante para sus “amigos”, seguidores, suscriptores o el título que lleven quienes tengan en cuenta su perfil. 

Recuperar la palabra

Hablar, conversar o dialogar usando palabras que pueden ser pronunciadas, oídas y entendidas para construir un mensaje es un ejercicio humano practicado desde siempre y clave no solo para quien trabaja en radio, cómo animador de eventos o educando a personas, sino es algo muy importante para cualquier terráqueo cómo respirar, ver, escuchar o moverse sin ayuda de nadie o cualquier herramienta diseñada para que nuestros sentidos capten lo que ocurre a nuestro alrededor o podamos llegar sin complicaciones  a donde seamos convocados o debamos  ir. 

Hablar es una pieza clave para la convivencia y el crecimiento personal porque sirve para:

  1. Construir puentes (Empatía): El diálogo nos permite salir de nuestra «burbuja». Al escuchar activamente, entendemos que la realidad de la otra persona es tan válida como la nuestra. Esto reduce los prejuicios y humaniza al otro.

  2. Resolver Conflictos:

Es la alternativa más inteligente a la confrontación o el silencio resentido. Dialogar permite:

  • Identificar el origen real de un problema.

  • Negociar soluciones donde ambas partes cedan un poco.

  • Evitar que los malentendidos escalen a niveles irremediables.

3. Aprender y Evolucionar

Nadie tiene la verdad absoluta. Cuando dialogamos, exponemos nuestras ideas al contraste. Esto nos obliga a:

  • Refinar nuestro pensamiento: Al explicar algo, lo entendemos mejor.

  • Adquirir nuevos ángulos: El otro puede ver puntos ciegos que ignoramos.

El dialogar se aprende en nuestra casa en el desayuno, almuerzo, cena o cuando y donde tengamos la oportunidad de estar con parientes, amigos o quien nos pueda oír y responder cualquier duda o demanda que tengamos o hagamos, si no practicamos el conversar con nuestros parientes, amigos, compañeros de trabajo o estudio vamos camino  a atrofiar nuestras bocas e intelecto cómo a afectar iniciativas diseñadas y producidas para reunir o vincular a personas. 

Hasta vamos contra la continuidad de la condición humana que a través de la palabra hemos podido aprender, educar, trabajar y comunicar mensajes el uno al otro no solo en nuestros barrios, ciudades, países sino hoy día hasta de un continente a otro, que mientras continúe   nuestro planeta van a seguir los continentes, países, provincias, estados, departamentos, ciudades y barrios con sus habitantes que han visto u oído palabras desde haber sido concebidos y con el tiempo hemos asimilado  las palabras conceptos y su utilidad para luego escribirlas o pronunciarlas donde, cuando y para quienes deseemos que las vean u oigan.

Cómo seres humanos no solo debemos conocernos y relacionarnos sino tener en cuenta sanos ejercicios para nuestra salud particular y colectiva, no solo alimentarse adecuadamente, hacer ejercicios físicos o estudiar sino sobre todo el hablar entre nosotros para entendernos y conocer lo que pensamos o sentimos sobre lo que sea no solo porque sea divertido escucharnos y escuchar a otras personas o estar con ellas. Pero por sobre todo para cuidar nuestra condición de seres vivos en un tiempo que atenta hábitos claves para nuestra subsistencia que es el dialogar entre nosotros.