Este escrito no trata sobre la conexión de personas a través de la red con herramientas tecnológicas cómo las pantallas que ya llevamos con nosotros a todos lados cómo una prenda de vestir. No de vincularse el uno con el otro, sino de estar conectado con uno mismo. En lo posible siempre, más existen edades en las que cambiamos mucho cómo al llegar a la quinta década de vida. A los 50 años, más que nunca, se trata de soltar lastres y dar paso a un camino vital más ligero y auténtico. Por eso, si quieres vivir una vida más conectada contigo mismo a los 50 años, di adiós a unos incómodos hábitos.
Cumplir medio siglo de vida ya no se percibe como el inicio del declive, sino como un punto de inflexión lleno de posibilidades. Cada vez más especialistas en bienestar destacan que llegar a los 50 puede ser el momento perfecto para replantearse la forma de vivir y priorizar lo que realmente aporta satisfacción y sentido. El primer paso, coinciden, es dejar atrás ciertos hábitos que restan energía y claridad.
El primero de esos hábitos es la idea de que “ya es tarde” para empezar algo nuevo. Nada más lejos: esta etapa brinda la madurez y la experiencia necesarias para animarse a aprender un idioma, tomar clases de música o incluso iniciar un emprendimiento. A esa falsa creencia se suma otra trampa habitual: quedarse anclado en el pasado. Recordar con cariño lo vivido es natural, pero convertirlo en un lugar de tener una residencia mental que bloquea la capacidad de disfrutar el presente. El cuerpo también entra en juego.
Un reinventarse continuo
A partir de los 50, cuidarse con una alimentación equilibrada, ejercicio regular y controles médicos se convierte en una inversión directa y frecuente para una buena calidad de vida. Otro hábito que conviene transformar es la falta de gratitud. Reconocer lo bueno en lo cotidiano, desde una charla con amigos hasta el simple placer de caminar bajo el sol, ayuda a reinterpretar la vida desde una mirada más positiva. Del mismo modo, no conviene renunciar a los hobbies. La lectura, la pintura, el baile o cualquier otra afición que mantienen viva la chispa creativa y refuerzan la salud emocional.
No hay una edad única para sentirse viejo, ya que es un sentimiento subjetivo que varía mucho entre personas y se ve influenciado por factores como la cultura y el estilo de vida que uno toma. Sentirse viejo puede ser el resultado de una combinación de factores físicos, psicológicos y sociales. Algunos de los factores físicos incluyen la pérdida de energía y fuerza muscular, así como los cambios en la piel y los sentidos.
A nivel psicológico, puede deberse a la falta de ilusión, la falta de propósito y la incapacidad de adaptarse a las nuevas tecnologías o la falta de empatía social hacia el mayor de edad por la comunidad de personas que lo acompañe donde y cuando sea. Los expertos también recomiendan abandonar el “modo retrospectiva”. Pensar continuamente en lo que no se hizo o en lo que se perdió impide conectar con lo único que existe que es el: “vivir aquí y ahora, con atención plena, abre la puerta a una felicidad más genuina y a una vida más alineada con uno mismo”. Y en lo posible alejarse de problemas de terceros y/o no volverlos propios. Y que a los 50, más que nunca, se trata de soltar lastres y dar paso a un camino vital más ligero y auténtico. Para lograr avanzar en paz y seguridad en su vida que si logró los 50 años no hay duda que le quedará todavía mucho más que cumplir. No busque depender de nadie o nada más que de usted mismo que es el único que puede apagar la vela de su torta en sus homenajes.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
