domingo, mayo 10

Una real aldea global

El internet o la red internacional que empezó hace más de 40 años atrás y trae consigo una serie de novedades, funciones, canales, medios de comunicación y contenido de todo tipo. Desde el año 1996 esta herramienta es usada en nuestro país, que no está lejos de otros lugares que han estado “aislados” por no contar con internet hasta hace poco, me refiero al valle de Javari, donde se encuentran  profundas tribus amazónicas en Brasil. 

Las comunidades recurren cada vez más a los recursos del mundo exterior, desde Internet hasta la energía solar y las galletas, con efectos aún desconocidos sobre su salud, su cultura y su futuro. Así cómo fue el primer contacto con la televisión o radio por personas cuyos sentidos desconocían los efectos del audio o imágenes a su mente y espíritu y que luego por el estar mucho más tiempo que el recomendado frente a una pantalla u oyendo algo presenciamos sus efectos y ahí recién las alarmas se encienden para advertir los peligros que traen consigo los excesos. El Valle de Yavarí (en portugués, Vale do Javari) se encuentra en el extremo oeste del estado de Amazonas, Brasil. Cerca de la frontera con Perú. Es un lugar donde viven aproximadamente 3.000 indígenas de diferentes pueblos, incluyendo los Matis, Matsés, Kulina y otros, algunos de los cuales tienen contacto limitado con el mundo exterior. Además, se estima que hay más de 2.000 indígenas no contactados pertenecientes a al menos 14 tribus, que viven en zonas remotas de la reserva. 

Ahi  aterrizó la famosa antena de starlink de Elon Musk para hacer que estas personas también puedan navegar con el internet que viene de la galaxia y se destaca por ser muy rápida y efectiva para poder conectar a muchos en poco tiempo y corta distancia. Que ya es utilizada por muchas personas en el mundo que no tengan acceso a luz, infraestructura o herramientas que sirvan para “conectarse”. El pueblo marubo del valle de Yavarí ha vivido durante mucho tiempo en chozas comunales esparcidas por cientos de kilómetros a lo largo del Río Ituí en lo profundo de la selva amazónica. Ahora para algunos allí “se hizo la luz”, porque hoy día con el uso frecuente que hace el terráqueo de este canal ya hasta está superando a la misma electricidad o luz artificial, agua y oxígeno que son parte de las herramientas básicas de la vida del ser humano en el planeta. 

Grandes cambios

Uno que antes de Internet era un espacio muy grande para nosotros, y una vez activados los protocolos, encendidos los routers y las pantallas que sirven para “navegar”, dejó de ser el planeta de 510,1 millones de km² para ser uno del tamaño de una pantalla que nos muestra las cosas buenas y malas que nacen de la mente humana que pueden servir o no a cualquiera que dedique unos minutos para estar conectado a esa red, que exige de antivirus o filtros muy poderosos para controlar lo que alguien ve o hace o gracias a esa red. Allí los nativos hablan su propio idioma, toman ayahuasca para conectarse con los espíritus del bosque y atrapan monos araña para hacer caldo o tenerlos como mascotas. 

De esta forma representan a la población del siglo XXII que vive en el mismo planeta que nosotros pero no están actualizados de novedades de las producciones audiovisuales, música, gastronomía o lo que sea actualmente popular en la sociedad que nos comunicamos cara a cara, por mensajes de texto o de audio e intentamos hacer las cosas bien sin distraernos mucho o perder el hilo de una conversación o trabajo sin atender una notificación, que de ahora en más se asegura tener esta comunidad del Valle de Yavarí. Ella está entre los lugares más lejanos a los que ha llegado Starlink en su afán de conectar a todo terraqueo por igual haciendo realidad mcluhania de la aldea globa.