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Tríos, BDSM y las fantasías más imaginadas

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Siendo un terreno imaginario que no queda exento para ninguna persona, tanto hombres como mujeres fantasean constantemente con diversas actividades que puedan ser aplicadas en el terreno sexual.

Impulsada por una gran carga de excitación, a decir de los expertos, la fantasía sexual se expone como una representación mental que las personas crean en ocasiones de manera inconsciente sobre algunas relaciones sexuales que desean experimentar.

“Las fantasías se van originando mayoritariamente a partir de experiencias, ideas o situaciones que una persona considera emocionantes, excitantes, en los que va viendo cierta implicancia sexual”, comentó el consejero en sexología clínica, Nicolás Palomino.

Para el especialista, cuando hablamos de fantasías, nos referimos al deseo por descubrir una nueva práctica, ponerse en la piel de la situación y sus protagonistas, motivando de ese modo la aparición e impulso de la consecución de dichas fantasías.

Lic. Nicolás Palomino

ALGUNAS FANTASÍAS
Palomino manifestó que, entre las fantasías más comunes, observa que hombres y mujeres fantasean con tener relaciones sexuales con alguien de su mismo sexo.
En cuanto a otras posibles fantasías, el profesional analiza una mayor tendencia por parte de las mujeres hacia las fantasías situacionales de riesgo, control, etc., mientras que los hombres tienden a imaginaciones más protagónicas como profesor y alumna, doctor, ladrón, etc.

“Además de las ya citadas, otras fantasías habituales son aquellas que involucran juegos de rol con sensaciones de ser descubiertos, guardan cierto grado de peligro o hasta resultan prohibidos”, señaló el consejero.

Continuó explicando que un caso particular es el de las fantasías “cuckold”, cuya idea central es una infidelidad consentida, llevándola directamente a cabo o haciendo pasar a la propia pareja como si fuese un tercero a la relación.

¿FANTASÍAS EN PAREJA?
Palomino detalló que, para hombres y mujeres, la fantasía nace como un impulso individual, que tendrá mayor o menor éxito al consultarlo con la pareja casual o estable, pues muchas veces dichas imaginaciones pueden quedar en lo individual y no llegar a concretarse al considerarla personalmente como osada y que no tendrá la aprobación del otro.

“Cuando son consensuadas ayudan, y mucho, a renovar la energía sexual de la pareja y esto no implica que las fantasías no deban cambiarse con el tiempo. Las parejas más felices van alternando o experimentando nuevas fantasías durante cada cierto lapso”, argumentó el profesional.

Así también, señaló que todo el mundo tiene fantasías de algún u otro modo, por lo cual no debe haber reservas a la hora de compartirlas con la pareja. En este punto, comentó que si sirve como ayuda, las fantasías pueden ser conversadas primeramente en consulta para ver modos de llevarlas a cabo de la manera más sana y satisfactoria para la persona y su pareja.

“No hay éxito de fantasía sin consentimiento ni sintonía, tu pareja puede corresponder a tu fantasía e incluso añadirle más ingredientes que la mejoren”, comentó el consejero, haciendo una clara referencia a la eliminación de los tabúes para el disfrute de una mayor desinhibición.

OTRAS FANTASÍAS
De acuerdo Santa Mandanga, página creada por los comunicadores españoles Noemí Casquet y Roberto Garcés, que se encarga de compartir contenidos relacionados a la sexualidad y el placer, los hombres y las mujeres tienen de manera respectiva algunas fantasías fijas.

Para ellas, aparte de las fantasías expuestas anteriormente, se destacan otras como: tener relaciones sexuales con alguien desconocido o con un famoso/a, ser masturbadas por otras personas, practicar el intercambio de parejas y formar parte de un trío o una orgía.

Para ellos, se habla de: mantener un trío con dos mujeres, practicar sexo anal con la pareja, eyacular sobre la otra persona, observar a su pareja teniendo sexo, experimentar una relación sexual con una mujer mayor que él y practicar BDSM.

De este modo, se destaca que la diferencia entre fantasías por género es simplemente educacional, pues el fin es el mismo: desbordarse de placer, pero la manera de llegar a él es ligeramente distinta, dependiendo del tipo de informaciones sexuales consumidas por cada persona.