sábado, abril 25

Tratos ejecutivos

Cualquier presidente se destaca no solo por su importante rol de dirigir o administrar grandes funciones en el sector público, por cómo luzca,y se relacione con las personas de su entorno. Su trato con cualquier ciudadano del país que le toque dirigir, cómo con con otros presidentes del mundo, inversores o personas que dirijan organizaciones que puedan servir a su población son claves. 

En este planeta de 510,1 millones de km² y 8.062 mil millones de habitantes no hay mejores, peores, menos o más importantes presidentes. Cada uno tiene una agenda cargada de compromisos que deben ser atendidos por ellos, sus ministros o quienes tengan la responsabilidad de ocuparse de algo en particular.

Existen presidentes que llaman la atención por lo que dicen o cómo comunican sus ideas, por lo que hayan prometido hacer proselitismo o cómo se dirigen a grupos humanos específicos antes, durante o posterior a elecciones. Tiempo en el que se define para cualquier candidato la posibilidad que le permita el ciudadano de cada país para dirigir la nave estatal y cómo llegar a los puertos que según el mandatario deben ser a los que debemos dirigirnos para vivir mejor en nuestros países, evitando emigrar de nuestras casa en búsqueda de trabajo, mejor atención sanitaria, seguridad y lo que sea que a través de la migración sienta que solucione.

Así muchos mexicanos desde hace tiempo lo hacen en su barrio norteamericano cruzando legal o ilegalmente la frontera a los EE.UU. o se dirigen a países más ordenados, predecibles y seguros para el migrante, su familia o quien los acompañe en ese difícil viaje.

Tiempo de valores

Volviendo a los presidentes y sin apartarnos mucho del título de este trabajo. Lo que me ha inspirado a escribir lo que ha leído hasta aquí es que Claudia  Sheinbaum ha recibido elogios por su serenidad en su trato con Trump, presidente estadounidense. Que no ha sido el más elegante, simpático o generoso con la comunidad de mexicanos y otras personas en su país durante la administración pasada ni esta. Por lo que cualquiera hubiese esperado ver a la presidenta mexicana muy nerviosa, dirigiéndose duramente a su vecino estadounidense.  

Sheinbaum bajo presión por los aranceles y la frontera, se ha mantenido firme y ha evitado enfrentamientos directos con su errático homólogo. Un comportamiento, espíritu y actitud que deben servir para que cualquier pdte de nuestro planeta lo imite por y para el bien suyo y sobre todo el de su país. La frontera entre Estados Unidos y México y el comercio, las drogas y los migrantes que la cruzan son el centro de atención de la administración Trump, por lo que México se encuentra bajo intensa presión y control.

Sheinbaum llevó a Morena, un partido populista de izquierda, a una victoria aplastante en junio del año pasado, y apenas había tomado el poder cuando Trump ganó la reelección en noviembre que en su primera presidencia (2017-2021) amenazó a México con imponer un arancel del 5% a sus productos que iría creciendo hasta el 25% si no hacía nada para frenar las caravanas de migrantes.

Se calcula que en Estados Unidos hay alrededor de 39,9 millones de personas de origen mexicano, entre primera, segunda y tercera generación, personas que desde siglos atrás emigraron al país anglosajón y ya están asentados en en los EE.UU, asimilando su lengua, forma de ser y códigos sociales que son muy distintos a los que existen en México.

País donde no solo se hacen  atractivos platos gastronómicos sino de donde también aprendemos de sus políticos cómo debe ser el comportamiento de cualquier ejecutivo ante otras presidencias o grupos foráneos que puedan poner los pelos de punta de cualquier presidente y su administración.