Decibeles infernales
Con un hijo de siete meses, un padre de 82 años que sufre de hipertensión, una madre y esposa que no pudieron pegar un ojo, Mario Núñez se sentía cansado y molesto de la falta de respeto hacia los residentes de los alrededores. “Los vidrios seguían temblando y era imposible conciliar el sueño, el sonido era una barbaridad”, expresó el presidente de la Comisión Vecinal del Barrio Madame Lynch.
El sonido potentísimo empezó a las 10 de la noche, relató Mario quien vive a unas dos cuadras del local ubicado sobre Aviadores del Chaco. Pensó que la fiesta sería hasta las 2 de la mañana pero su tortura siguió hasta el amanecer. Ante tan elevado volumen que se escuchaba por cuadras, no se imagina lo que habrán vivido las personas que estaban dentro, refirió.
Cansado de tantas llamadas ...