Sine die, es un préstamo del latín y significa sin plazo fijo, sin día o pospuesto para evaluarlo más adelante o no hacerlo, la verdad ahora es que el estado paraguayo destinará 61.000 millones de guaraníes u ocho millones de dólares al poder legislativo para el pago de salario de 125 legisladores de los 18 partidos políticos existentes en Paraguay. Un legislador paraguayo percibe 37 millones de guaraníes mensualmente y el salario mínimo en Paraguay alcanza 2.899.048 guaraníes mensuales, con un jornal diario de 111.502 guaraníes. Todo para un trabajo seriamente cuestionado por su calidad y provecho. Los legisladores pueden jubilarse tras dos periodos (10 años). Sus decisiones cuestionadas como el cambio de hora son muestras del escaso interés en las cuestiones que tocan de cerca a la gente que dejaron en el estado de sine die resolver el retorno a dos horarios durante el año.
En el Paraguay vivimos 6,844 millones de personas ocupadas con trabajo, estudios e intentando llevar adelante cualquier iniciativa en particular que no tiene la posibilidad de tener sine die. Todo debe iniciar, desarrollarse y terminar en un momento exacto para lograr justificar nuestro esfuerzo físico, mental e inversión en cualquier tipo de ocupación relacionada a intereses de empresas privadas, públicas o lo que cualquier ciudadano tenga por hacer y que no puede ser pospuesto o etiquetarse como sine die. De lo contrario no se come ni se vive. Ellos, los legisladores bien pagados si posponen todo sine die.
Demandas de vida cotidiana
Nuestra alimentación, salud, casa, vestimenta, transporte y tener cubiertas cualquier demanda que nos sea importante para existir sin dramas en nuestro país demanda esfuerzo y trabajo y no puede posponerse.. Un país asegurado por policías, militares, en buenas condiciones de salud por nuestros médicos, enfermeros y cualquier personal sanitario, sin complicaciones en el tránsito gracias a la policía municipal de tránsito, educación sin grandes inconvenientes por el personal educativo se requiere todos los días. Los mismos que cumplen sin pausa con la hora de inicio y final de sus responsabilidades académicas y el parlamentario o político que solo se reúne una vez por semana y tiene casi tres meses de vacaciones puede posponer todo sine die. No es justo, . Todos en nuestro país cómo en cada país del planeta cumplimos responsabilidades para propósitos particulares o colectivos, cumpliendo bien cualquier responsabilidad sin apelar a los sine die.
Todo eso no existe en para el habitante común de cualquier lugar en el planeta que tiene 365 días en el calendario anual y 24 horas en el reloj diario para lograr cumplir con nuestras responsabilidades que haciéndolas bien podemos estar satisfechos y dejar feliz a quien nos toque servir. Al cumplir con este lógico círculo de compromisos aseguramos la armonía, paz y éxito de todos por igual no solo en nuestro hogar, equipos deportivos, aula, y cualquier espacio en los que existamos con otros, sino sobre todo en el país que nos toque vivir. Los legisladores no están a la altura de las verdaderas demandas del cotidiano vivir y eso es una pena que tiene que cambiarse.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
