martes, enero 31, 2023
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Se calientan los oceànos

En veranos cómo el paraguayo hasta el leer o escuchar la palabra “caliente” ya produce calor. Una sensación que no imaginamos los terráqueos que puede existir en el agua porque en esta temporada espantamos el ardor zambulléndose en el agua . La misma que forma parte de la dimensión más grande del planeta; 361.000.000 km con una profundidad estimada en 3900 metros. Y que según últimos registros es uno de los sectores del mundo que se encuentra más caliente que años anteriores. También se concluye que  la crisis climática está provocando cambios profundos y dañinos.

No se trata solo de tener más calor en tierra firme sino ahora también la fauna acuática también  padece lo que en verano en la tierra existe.

Más del 90% del exceso de calor atrapado por las emisiones de gases de efecto invernadero es absorbido por los océanos. Y vuelve estas aguas  la misma que existe en nuestro mate o la necesitada para cocer arroz, fideo, carne o verduras, incluso para bañarnos en época de frío. Las temperaturas de la superficie del mar son una gran influencia en el clima mundial. 

Los océanos más calientes ayudan a potenciar el clima extremo y con aguas muy calientes o frías no se tienen climas potenciados o equilibrados  sino climas extremos o inestables, convirtiendo veranos o inviernos más largos y cortos, iniciando y terminando estaciones fuera del tiempo acostumbrado o conocido.

Incluso afectando nuestra forma de vestir o lucir. Por ejemplo hoy al iniciar el día decidí utilizar un pantalón, a lo que lo primero que me dicen al verme así es que debo habituarme a la estación y evitar cubrir mucho el cuerpo o adoptar la moda australiana de andar vestido, bermudas, camisas, playeras o remeras cómo decimos en Paraguay. 

Todo para lograr que nuestros poros se oxigenen y así dar oxígeno y paz al sistema nervioso que no tiene porque estar digiriendo temperaturas extremas cuando existen herramientas que nos pueden ayudar a vivir más cómodos.

Cambiar para mejor

El impacto de océanos a altas temperaturas  puede afectar especies, desde plancton hasta peces, mamíferos marinos y aves. A medida que se calientan las aguas, se fortalecen e intensifican borrascas, frentes, huracanes, tifones o ciclones, que a su vez dañan a la población de la tierra. Y nos enseña así la fuerte conexión de la naturaleza con nosotros, que formamos parte de la misma naturaleza y nos corresponde tener más responsabilidad y cuidado con nuestros actos, hábitos y actitudes para con el medio ambiente que no solo no debe ser destruído, contaminado sino también calentado o enfriado al extremo.

La temperatura de los océanos se ve mucho menos afectada por la variabilidad climática natural que la temperatura de la atmósfera, lo que convierte a los océanos en un indicador innegable del calentamiento global que por esta misma razón hace que se caliente el agua, por ser parte del globo lo que implica tener huracanes y tifones más intensos y más humedad en el aire, lo que provoca lluvias e inundaciones más intensas.

Por este motivo aunque no exista un regulador de temperatura tan fuerte y grande para incidir en el océano, lo que nos queda es desde la superficie terrestre hacer nuestro trabajo colectivo cómo un equipo de fútbol o cualquier deporte grupal para ganarle a las condiciones climáticas que incomoden, molesten o nos destruyan. Esta realidad nos enseña que debemos cuidar para cuidarnos y no romper el ciclo normal de la naturaleza.

Si no actuamos bien desde la tierra para con nuestro aire, cielo, suelo y agua y continuamos viviendo o creyendo que esta “normalidad” sea el común ritmo de nuestra vida, sencillamente vamos aproximándonos al fin del ritmo, sonido, tenida y temperatura  de la misma vida. Que puede terminar en cualquier momento para todos en un planeta en el que el ser humano ha cambiado, y se ha adaptado a su cambio irresponsable que ya nos muestra y hace sentir sus efectos en nuestra vida. 

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