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EL CANDIDATO
martes, mayo 11, 2021
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Asunción

Salud mental bajo presión
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La pandemia está produciendo efectos devastadores físicamente medibles en dos áreas: la estrictamente sanitaria, con su contabilidad siniestra de fallecidos, internados en terapia intensiva, enfermos asintomáticos y recuperados. Y la no menos letal, en términos socioeconómicos, como lo es el desempleo, el cierre de empresas y los sueños truncados de miles de emprendedores que han visto esfumarse el esfuerzo de años.

Pero hay un tercer renglón en el que se está poniendo poca atención, tal vez porque la inmediatez de los dos anteriores insume toda la energía puesta al servicio de la resiliencia. Se trata del impacto de la cuarentena y el aislamiento social sobre la salud mental de la población. Los tres renglones son transversales a la vida diaria de las personas. Pero sobre el último recién ahora se está empezando a hacer foco y a medir consecuencias.

El aislamiento forzoso impacta de manera diversa. Una familia completa está mejor plantada para absorber los efectos de un aislamiento prolongado que individuos aislados. Pero a la larga, todos sus integrantes sufrirán alguna consecuencia, con diversas intensidades.

Los más vulnerables, en todo sentido, son los adultos mayores, sobre todo los que viven solos. En ellos, revela un estudio de la revista Lancet, hacen estragos el miedo y la soledad, con posibles derivaciones hacia el estrés postraumático, la  confusión, la ira y la ansiedad.

Todos, jóvenes, ancianos, niños, hombres o mujeres pasan por diversas etapas como la incertidumbre por no saber la duración de la cuarentena, el temor al contagio, el miedo a perder su trabajo y, como un agravante, la catarata de informaciones contradictorias sobre el tiempo que llevará disponer de una vacuna que los inmunice, al tiempo que se difunden decenas de tratamientos tan caros como inestables en cuanto a su eficacia terapéutica.

La gente alienta esperanzas pero también temores. La esperanza de que la cuarentena termine y se vuelva a la normalidad. Y a la vez de temor a quedar expuesto a un medioambiente en el que todavía circula el virus frente al cual no sabe si está inmunizada o vulnerable.

Huelga decir que en este mar de contradicciones, incertidumbres y temores, la salud mental está en serio compromiso.

Un serio desafío para psicólogos y psiquiatras.

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