Ya estamos en el mes de abril del 2025 y años atrás el reprimir o contener, detener o castigar, por lo general desde el poder y con el uso de la violencia, actuaciones políticas o sociales, ess era normal.Pasaba en dictadura cuando la ciudadanía se organizaba para demostrar, protestar o reclamar lo justo ante instituciones o personajes de las mismas, era algo normal y la población estaba acostumbrada a tener cómo respuesta de la fuerza de seguridad, preparada para proteger y no agredir o reprimir a cualquier ciudadano.
Desafortunadamente hace unos días la policía nacional (PN) del Paraguay no se destacó por defender o cuidar al poblador que pretendía manifestarse en memoría de lo ocurrido hace 8 años atrás, con la muerte del joven liberal Rodrigo Quintana y el plan de instalar la reelección del expresidente Horacio Cartes en marzo del 2017 y que terminó con la quema del congreso por los manifestantes y de ahi partió la orden policial de atacar la sede del PLRA donde fue asesinado Rodrigo Quintana.
Adherentes al partido liberal y otros grupos opositores intentaron llegar hasta la explanada del palacio de justicia en el marco del octavo aniversario del 31 M. Intentaron realizar una representación teatral de la muerte de Quintana y hacer trámites judiciales al respecto. Lastimosamente quedó en un intento porque la fuerza de seguridad decidió reprimir a los manifestantes aunque éstos estén permitidos a manifestarse por nuestra constitución que dice en su primer artículo que; todos los habitantes de la República tienen el derecho de reunirse y manifestarse pública y pacíficamente para considerar cuestiones que atañen intereses públicos o privados.
La manifestación como garantia constitucional
El comisario Mario Ovelar fue denunciado por los manifestantes que en videos registraron y publicaron el actuar de agentes policiales contra ciudadanos que intentaban llegar al espacio público para ejercer lo que la misma constitución reconoce cómo acto legal en un país democratico que pudo haber construído instituciones, leyes y referencias para asegurar la libertad y derechos del habitante. Todavía debe aprender de sus deberes para fortalecer un sistema que existe hace más de tres décadas luego de 35 años de una dictadura que sirvió para fijar en la mente de la población el miedo a hechos cómo los de ayer donde la policía debe entender hasta dónde puede llevar su fuerza y donde está el límite de la misma. Cualquier país no es solo el Estado que es la nación jurídicamente organizada sino la misma Nación que tiene sus derechos cómo deberes para que la comunidad viva en paz, seguridad, armonía y orden.
La manifestación no es solo una oportunidad para hacer ruido, disturbios, desorden y lo que moleste a cualquiera que esté cerca de las mismas, sino sirve o debe servir para hacer llegar bien un mensaje de incomodidad a responsables de tomar justas decisiones a favor de la ciudadanía que debe estar preparada y consciente de los efectos que pueden traer a su favor o en contra el gritar o exponer imágenes a personas o lugares donde existan individuos responsables de hacer funcional poderes del estado. El mismo debe estar integrado por personas formadas para entender lo que deben hacer y hasta dónde pueden llegar por lo establecido por normas que regulan no sólo el actuar cívico sino también de la función pública que se justifica trabajando bien no para fines particulares sino para satisfacer adecuadamente demandas públicas. Las mismas que son hechas en orden sin tener que llegar a la violencia u ofensas físicas u orales aseguran el arribo del mensaje que tengan los grupos manifestantes.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
