EL CANDIDATO
domingo, abril 11, 2021
24 C
Asunción

QEPD Mercosur
Q

/

/

Es probable que el extravío del presidente argentino Alberto Fernández haya sido un presagio de algo que debía ocurrir de todos modos. Cuando Fernández invitó a Lacalle Pou a bajarse del barco -es decir, del MERCOSUR-, parece no haber advertido que el único que se quedaría a bordo sería él. Bolsonaro ya había apagado la luz y se había marchado -del zoom, claro- y Abdo Benítez tenía urgencias más graves que atender en su propia nave. Así que el socio comanditario de la fórmula Fernandez&Fernández que ocupa la Casa Rosada se ha quedado solo a bordo y agarrado a la caña del timón de un barco a la deriva.

Del cuarteto original, hay sólo dos socios supérstites que parecen saber qué quieren y adonde van. Brasil lo supo siempre. Negocia con quienes le conviene, con o sin consenso del bloque. China y EE.UU. concentran el 41% de sus exportaciones y el 47% de sus importaciones. El Mercosur, en cambio, significa el 4,3% de sus clientes y el 6% de proveedores. Uruguay, en tanto, cifra el 30% de su comercio exterior también en China y Estados Unidos, el 22% en el Mercosur y el 48% restante en una miríada de otros detinos. Argentina manda el 34% de sus exportaciones a la Unión Europea, China y EE.UU., el 20% al Mercosur y el 46% restante en otros detinos.

Paraguay es el único que sigue atado al bloque, en donde colocamos el 62,3% de nuestras exportaciones totales.

Mientras los demás socios del Mercosur negocian con los “grandotes” -en especial China y EE.UU.- nosotros seguimos dependientes de Argentina y Brasil que sí saben cómo y dónde colocar los excedentes que nosotros les vendemos.

Cuando Lacalle Pou habló de evitar que el Mercosur sea un lastre para el desarrollo de los pueblos, estaba citando -inadvertida o expresamente- las cláusulas del organismo antecesor al Mercosur, ALADI, que propiciaba, hace ya 40 años, mayor “flexibilidad y tratamientos diferenciales en base al nivel de desarrollo de los países miembros” teniendo en cuenta “los más vigorosos acuerdos subregionales, plurilaterales y bilaterales de integración que surgen en forma creciente en el continente”. Ejemplo es Chile, que tiene firmados acuerdos de libre comercio y convenios preferenciales bi y multilaterales con 30 países y cuatro bloques, incluido el Mercosur.

En un mundo pragmático, los dogmas y las ideologías salen sobrando.

Seguí leyendo