viernes, octubre 9

PSICOLOGÍA Y REDES SOCIALES

Las redes sociales son plataformas digitales formadas por comunidades de individuos que comparten intereses, actividades o relaciones comunes (como amistad, parentesco, trabajo o aficiones). Permiten el contacto entre personas y funcionan como un medio para comunicarse e intercambiar información o cualquier dato que sea útil para pensar o sentir algo en particular.  Algunas personas no la usan tanto para intercambiar mensajes sino para exponer su imagen, propiedades, viajes o lo que pueda llamar la atención de otras persona para que gusten nuestras imágenes, las comenten o compartan en sus redes con otras personas o quienes puedan ver, sentir y pensar lo que observen y/o escuchen lo publicado en las redes sociales, que si no establecemos un momento y lugar de su uso pueden terminar haciendo uso de nuestra concentración.

Y ahora según la psicología, las personas que nunca cambian la foto de la red social WhatsApp no suelen necesitar validación externa constante, que consiste en ser evaluado este apartado no preocupa o importa mucho a algunos que no publican nada ahí o si lo hacen no tiene nada que ver con su imagen real porque son animales, cosas o espacios que gustan o con lo que se sientan identificados.  

Hay personas que nunca actualizan su foto de perfil en las aplicaciones de mensajería. Pasan los años y la misma imagen sigue ahí, en su cuenta de WhatsApp. Lejos de ser una señal de aislamiento, la psicología sostiene que este hábito no tiene una explicación única ni sencilla.

La foto de perfil es parte de la identidad digital de cada usuario, pero la frecuencia con la que se renueva depende de varios factores: los hábitos personales, las preferencias de privacidad, la relación con la tecnología y el estilo de comunicación de cada uno. Los que damos mucha importancia cómo nos veamos o nos vean los demás. 

Relaciones complicadas

Las principales áreas de impacto negativo de las redes sociales se agrupan en las siguientes dimensiones:

1. Salida de control y salud cognitiva:

  • Sobrecarga de dopamina y adicción conductual: Las plataformas emplean mecanismos de recompensa variable (notificaciones, likes, desplazamiento infinito o infinite scroll) que estimulan constantemente el sistema de dopamina del cerebro, dificultando la autorregulación.

  • Fragmentación de la atención: La interrupción continua por notificaciones y el consumo de videos ultracortos reducen la capacidad de concentración sostenida, la lectura profunda y el pensamiento analítico.

  • Impacto en el sistema glinfático y el sueño: El uso de pantallas antes de dormir bloquea la liberación de melatonina debido a la luz azul. Esto reduce el tiempo de sueño profundo, impidiendo que el sistema glinfático realice la limpieza efectiva de residuos metabólicos cerebrales.

2. Salud mental y bienestar emocional:

  • Comparación social destructiva: La exposición continua a versiones idealizadas o seleccionadas de la vida de los demás puede erosionar la autoestima y fomentar la insatisfacción con la propia vida, el cuerpo o los logros personales.

  • Fenómeno FOMO (Fear of Missing Out): La angustia o ansiedad de sentir que otros están viviendo experiencias valiosas de las que uno queda excluido.

  • Bucle de validación externa: Depender del número de interacciones (me gusta, comentarios, compartidos) para regular la propia valía personal genera volatilidad emocional y vulnerabilidad ante la aprobación o el rechazo de desconocidos.

3. Relaciones interpersonales y dinámica social:

  • Aislamiento social y phubbing: La paradoja de estar hiperconectados digitalmente, pero desconectados emocionalmente del entorno inmediato (ignorar a personas presentes por prestar atención al teléfono).

  • Cámaras de eco y polarización: Los algoritmos tienden a mostrar contenido que confirma los sesgos previos del usuario para maximizar el tiempo de permanencia, estrechando el criterio propio y radicalizando posturas sociales o políticas.

  • Cyberbullying y ciberacoso: La posibilidad del anonimato o la distancia física disminuye la empatía, facilitando dinámicas de linchamiento digital, acoso y difamación.

4. Seguridad, privacidad y desinformación

  • Exposición de datos personales: La pérdida del límite entre la vida privada y la pública amplifica los riesgos de estafas, suplantación de identidad y pérdida de privacidad.

  • Propagación de noticias falsas (fake news): La velocidad de difusión del contenido viral suele primar el sensacionalismo por encima de la verificación factual, desinformando a la opinión pública.

Aquí no planteo dejar de socializar en, con o por la red internacional que no solo puede servir cómo puente de comunicación entre personas, una herramienta para controlar y vigilar nuestras propiedades, finanzas o personas que nos preocupen, que también deben estar inquietos sobre su salud mental y física sin estar dependiendo de otras personas que están o estamos ocupados con nuestras responsabilidades y preocupaciones. Que puede estar en lo que hayamos publicado algún día sobre un tema específico o cómo lucimos en una fotografía ya publicada. Que no representan el todo de una socialización, que a su vez si se trata de socializar virtualmente no se si trasciende lo suficiente para convencernos de un pensamiento o sentimiento real o cierto sobre lo que sea