Quizá ya lo habrá leído aquí, escuchado en recomendaciones hechas por su médico, parientes, amigos o personas entendidas en el ejercicio físico, que impacta de manera integral en el organismo, transformando tanto la fisiología como nuestra salud física, mental y la longevidad.
Ese periodo de vida al que todos en el mundo llegaremos algún día, tendremos canas, arrugas y complicaciones o no en nuestra salud de acuerdo al ritmo de vida que decidamos tomar o los accidentes que suframos en la travesía del vivir. La única en la que tenemos la oportunidad de pensar, sentir, ver, escuchar, sentir, comunicar y hacer lo que podamos y debamos no solo para nuestro empleo, familia o para quienes o lo que trabajemos sino para nuestras vidas, que funciona bien no solo teniendo herramientas de comunicación o lo que sirva para algo en particular, luciendo atractivos atuendos, alimentándose con comidas palatales y viajando donde sea.
La vida es fácil para algunos y difícil para otros en relación otra vez, a cómo decidan vivirla. no queremos existir nunca con complicaciones y para eso debemos comprometernos a portarnos bien no solo con otras personas sino con nosotros mismos no solo durante la niñez, adolescencia y juventud sino también al ser mayores de edad, tiempo en el que naturalmente nos volvemos frágiles física y mentalmente y la solución no está en hacer las cosas una vez llegado a la ancianidad sino en lo posible siempre tener y mantener una rutina de tareas física.
Hacer ejercicios
Ahora los entrenadores personales coinciden que: “A partir de los 70 años, caminar entre 20 y 30 minutos cinco veces por semana es suficiente para obtener beneficios reales”. No sé lo que es llegar a la séptima década porque falta tiempo para alcanzar esa importante edad cómo todas en nuestra vida. Que sentimos, vemos y necesitamos tener activos y en vida nuestra mente y físico siempre para evitar problemas cómo la atrofia muscular y/o mental, por eso se insiste, aconseja o recomienda que al llegar o estar cerca de la “tercera edad leamos, socialicemos y/o tengamos nuestros cuerpos o “carrocerías” activos.
Durante años, la meta de los 10.000 pasos diarios se ha vendido como el estándar mínimo de la salud física, muy recomendado para personas mayores de 60 años que ya no pueden realizar actividades físicas más fuertes. Sin embargo, la ciencia y la medicina preventiva desmienten la necesidad de alcanzar esa cifra, especialmente al superar la barrera de los 65 años. Edad a la que nuestros padres, tíos, vecinos o conocidos que tengamos ya van llegando y si realmente nos preocupa su bienestar y vida debemos tomarnos unos minutos al día y acompañarlos en esa caminata o cualquier tarea física que sirve para;
1. Sistema cardiovascular y metabólico:
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Corazón y circulación: Fortalece el músculo cardíaco, optimiza la eficiencia del bombeo sanguíneo, reduce la presión arterial y mejora la elasticidad de los vasos sanguíneos.
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Perfil lipídico: Incrementa los niveles de colesterol HDL («bueno») y contribuye a reducir los triglicéridos y el colesterol LDL («malo»).
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Control de la glucosa: Aumenta la sensibilidad a la insulina en los músculos, lo que ayuda a regular los niveles de azúcar en sangre y previene o gestiona la diabetes tipo 2.
2. Salud cerebral y función cognitiva:
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Neuroplasticidad: Estimula la liberación del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), una proteína clave para la creación de nuevas conexiones neuronales, la memoria y el aprendizaje.
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Sistema glinfático y sueño: Favorece la calidad del sueño profundo, periodo en el que el sistema glinfático limpia los residuos metabólicos del cerebro.
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Protección cognitiva: Reduce el riesgo de deterioro cognitivo asociado a la edad y enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
3. Salud mental y bienestar emocional:
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Regulación neuroquímica: Estimula la liberación de endorfinas, serotonina y dopamina, neurotransmisores que reducen el estrés, combaten la ansiedad y mejoran el estado de ánimo.
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Resiliencia al estrés: Disminuye de forma sostenida los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y ayuda a regular el sistema nervioso ante situaciones de tensión.
4. Sistema músculo-esquelético
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Masa y fuerza muscular: Previene la sarcopenia (pérdida progresiva de masa muscular vinculada al envejecimiento) y mantiene la funcionalidad física cotidiana.
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Densidad ósea: Los ejercicios de impacto y de fuerza estimulan la fijación de calcio en los huesos, previniendo la osteopenia y la osteoporosis.
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Salud articular: Fortalece los tendones y ligamentos adyacentes a las articulaciones, mejorando la estabilidad y reduciendo dolores de tipo articular o lumbar.
5. Control de peso y longevidad
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Gasto energético y composición corporal: Ayuda a equilibrar el balance calórico, reducir la acumulación de grasa visceral y mantener una tasa metabólica basal adecuada.
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Reducción de mortalidad: Reduce significativamente el riesgo de mortalidad por todas las causas, aumentando tanto la esperanza de vida como la calidad de los años vividos (healthspan).
Son elementos que deben ser tenidos en cuenta cuando pasan los años donde requerimos movernos para prolongar la vida con calidad.

Licenciado en Ciencias Políticas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicación o intereses particulares
