miércoles, abril 22

Paraguay se mantiene como “democracia defectuosa” y queda rezagado en el ranking regional

El más reciente Índice de Democracia elaborado por la Unidad de Inteligencia de The Economist vuelve a trazar un mapa desigual en América Latina: desde países con sistemas consolidados hasta regímenes abiertamente autoritarios. En ese escenario, Paraguay se mantiene en una posición intermedia, sin lograr dar el salto hacia estándares más sólidos de calidad institucional.

El informe —que evalúa a 167 países en base a variables como procesos electorales, funcionamiento del gobierno, participación política y libertades civiles— confirma que la región continúa atravesando un deterioro sostenido en su calidad democrática.

En la cima regional aparece Uruguay, que se consolida como la democracia más fuerte de América Latina y una de las pocas “democracias plenas” del mundo. En el extremo opuesto, Nicaragua figura entre los países peor evaluados, catalogado como régimen autoritario.

Paraguay: estancamiento sin ruptura

En ese tablero, Paraguay no cae en los extremos, pero tampoco avanza. El país se mantiene dentro del grupo de “democracias defectuosas”, una categoría que incluye a sistemas con elecciones libres pero con debilidades en el funcionamiento institucional, baja confianza ciudadana y limitaciones en la cultura política.

Este posicionamiento revela una constante: Paraguay sostiene reglas formales de la democracia, pero enfrenta dificultades para traducirlas en gobernabilidad efectiva, transparencia y participación real.

La situación lo ubica en una zona de estancamiento, lejos de los estándares de Uruguay o Costa Rica, pero también distante de los regímenes más autoritarios de la región.

Una región que retrocede

El informe también advierte que América Latina acumula varios años consecutivos de retroceso democrático, con un promedio regional en descenso y con cada vez menos países considerados plenamente democráticos.

Actualmente, la región combina democracias frágiles, sistemas híbridos y gobiernos autoritarios, en un escenario donde el descontento ciudadano, la inseguridad y la debilidad institucional erosionan la confianza en el sistema.

El desafío paraguayo

Para Paraguay, el desafío no es menor: salir del estancamiento y fortalecer aspectos clave como la institucionalidad, la calidad del gobierno y la participación ciudadana.

El índice deja una señal clara: sin reformas estructurales y mayor solidez democrática, el país seguirá atrapado en una categoría intermedia, en una región donde la brecha entre democracias fuertes y sistemas en crisis es cada vez más marcada.

Fuente: BloombergLínea