lunes, mayo 4

PAGAR POR ESTUDIAR

El aprender lo que sea tiene motivaciones intrínsecas, porque nos gusta saber algo determinado, nos es cómodo la forma cómo nos guían a saber más sobre lo que nos genere curiosidad, el entorno de nuestras aulas o los compañeros o aquello   que consideremos práctico saber más en el momento y lugar que nos toque vivir. 

El enseñar y aprender no son lo mismo desde la existencia de sistemas educativos para la formación de niños, jóvenes o adultos que hemos llegado al mundo no solo para ver, escuchar, sentir, comer, movernos, hablar y comer sino para aprender y/o enseñar. 

Ahora se dan llamativas formas de estimular al aprendiz a que aprenda lo que debe saber para servir bien donde busque trabajar, ese estímulo consiste en dinero.; el modelo universitario de Dinamarca es de pagar 1.000 dólares mensuales a los estudiantes por estudiar.

En buena parte del mundo; la universidad es sinónimo de deuda, sacrificio financiero y años de cuotas por pagar. En otros lugares, en cambio, el acceso a la educación superior forma parte del contrato social y se concibe como una inversión colectiva. Dinamarca pertenece a este segundo grupo, y su modelo vuelve a ganar protagonismo en el debate global sobre cómo, y quién, debe financiar el futuro profesional de una generación de seres humanos que fueron pagados y no se sacrificaron por un título académico. 

En países como Estados Unidos o Inglaterra los estudiantes terminan sus carreras con compromisos financieros que pueden extenderse durante décadas, el sistema danés propone una lógica distinta: el Estado no solo elimina la barrera del arancel, sino que acompaña económicamente a quienes deciden formarse. 

Un modelo muy escandinavo

El resultado es un esquema que combina bienestar, presión fiscal elevada y una apuesta estructural por el capital humano, su talento y capacidad intelectual y emocional para resolver dilemas que presenten empresas u organizaciones donde trabajen. 

El modelo danés se convirtió en referencia internacional y alimenta una pregunta incómoda para muchas economías: ¿es la universidad un gasto individual o una inversión pública estratégica, para y por la sociedad?. Es cierto que estudiar en muchos países genera deudas, cómo hábitos consumistas innecesarios, o adquirir por cuotas cosas que realmente no usaremos.

El sistema danés, conocido como SU (Statens Uddannelsesstøtte), es básicamente el sueño de cualquier estudiante, pero como todo sistema económico de alto nivel  tiene sus matices.

En Dinamarca, no solo la universidad es gratuita, sino que el Estado le otorga a cada estudiante mayor de 18 años una asignación mensual para cubrir gastos de vida (alojamiento, comida, libros).

Las ventajas destacadas son;

  • Movilidad Social Real: Elimina la barrera económica. El hijo de un barrendero tiene las mismas posibilidades financieras de ser neurocirujano que el hijo de un CEO.
  • Independencia Temprana: Los jóvenes daneses suelen mudarse de casa de sus padres a los 18 o 19 años, lo que fomenta la madurez y la responsabilidad.
  • Enfoque en el Estudio: Al no tener que trabajar 40 horas semanales en un McDonald ‘s para pagar la renta, el estudiante puede (teóricamente) dedicarse de lleno a su carrera.

 Las críticas al sistema son;

  1. Que el costo fiscal es inmenso: Dinamarca tiene algunos de los impuestos más altos del mundo para sostener esto. Es una inversión social carísima.
  2. El «Estudiante Eterno»: Algunos críticos argumentan que, al no haber presión financiera, algunos estudiantes tardan mucho más de lo necesario en graduarse o cambian de carrera varias veces («turismo académico»).
  3. Se da una fuga de Cerebros: El Estado invierte miles de dólares en formar a alguien que, tras graduarse, podría irse a trabajar a EE. UU. o Suiza, donde los salarios son más altos y los impuestos más bajos, «robándole» el retorno de inversión al contribuyente danés.

No estoy en desacuerdo con este sistema, más debemos trabajar más allá de dar al estudiante clases cómodas, lo que se debe hacer es encontrar estímulos que no signifiquen gastos para el estado o contribuyente del país donde viven y vivirán los estudiantes que deben estar motivados por aprender cómo están para mover su cuerpo en deportes particulares.