Comentario 3×3
Por Benjamín Fernández Bogado
El Estado paraguayo sintetiza muchas de nuestras debilidades y flaquezas como sociedad organizada, y entre ellas indudablemente la de repartir en tiempo y en modo, es una de nuestras dificultades mayores. Casi siempre en la tarea de volverlo todo complicado, farragoso, está el negocio de los que desde el Estado han hecho fortuna luego de todos estos años, y que esta debe ser una oportunidad para reformular por completo la organización del Estado y cómo deben llegar cerca de la gente.
Los norteamericanos tienen una larga tradición de un buen sistema de correos, y por supuesto cuando tienen la necesidad de repartir billones de dólares en casa de cada norteamericano el sistema de correos es muy eficiente y hace llegar los cheques en tiempo y en modo. En el Paraguay no podemos hacer llegar el aporte a las pequeñas y medianas empresas y solo 30 mil de los beneficiarios de una ayuda directa por parte del Estado de G. 500 mil no han sido alcanzados de los más de 1 millón y medio que se encuentran inscriptos.
Al ritmo que vamos es probable que la Secretaría de Emergencia Nacional termine de hacer su labor dentro de 4 a 5 años. La notable lentitud, la incapacidad, inutilidad del Estado en hacer cosas muy elementales como repartir recursos, nos demuestra lo lejos que estamos de lo que realmente necesitamos en tiempos actuales: un Estado eficaz, que haga lo que manda la ley, y que sea eficiente en tiempos de contingencia y de cuarentena.