viernes, abril 24

Nativos digitales y el ocio/Felix Martin Gimenez Barrios

Se vive en un mundo donde existe una sobresaturación de información en el día a día,
algunos prefieren enterarse por la televisión, otros quizá por radio y de momento aún
están personas que continúan comprando los diarios de noticias impresos.

Pero nadie puede negar que desde hace ya bastante tiempo, con la aparición y
desarrollo masivo de las redes sociales, esta esa gran mayoría que apenas inicia el
día revisa su teléfono inteligente para entrar en la red de su preferencia con el
propósito de averiguar lo último que sucede en algún ámbito que se considere
interesante.

Ocurre que, de ese grupo de personas, la mayoría sigue perteneciendo a
generaciones pre-red social e incluso los miembros anteriores al advenimiento de la
internet. Entonces es donde uno piensa en los denominados como “nativos digitales”,
como vendrían a ser la generación Z (nacidos entre 1997 y 2012), también se puede
mencionar a la generación Alpha (nacidos entre 2013 y 2025), las diferencias son
significativas en cuanto a gustos y actividades si se compara esas dos con las
anteriores a esa normalización de lo digital y virtual.

Especialmente porque tanto la generación Z como la Alpha fueron y siguen siendo
expuestas a las redes incluso antes de que adquirieran consciencia propia. Lo cual,
según expertos, ha causado daños que podrían ser mas nocivos aun a largo plazo,
daños como la angustia, el estrés y la ansiedad, entre otros males para la mente y, por
lo tanto, al cuerpo.

Las redes sociales son entonces solo la punta del iceberg de lo que sería toda esa
amalgama de ocio que es parte de la normalidad para las generaciones nativas
digitales, que la utilizan como cualquier otra generación al fin de cuentas, como para
conectarse con amigos y compartir experiencias. El caso negativo es que ya no
practican para desarrollar hábitos como mirar a la cara al saludar, y para ir a un
extremo quizá innecesario, ya ni van al estadio juntos y prefieren mirar los partidos de
futbol por tv desde casa.

No hace falta mencionar a otras formas de entretenimiento virtual como los
videojuegos en línea, cuyos mismos miembros de distintas comunidades admiten la
existencia de una toxicidad que fue normalizada quizá sin intención pero que no
muestra señales de que vaya a desaparecer.

Al final del día, no se debe de culpar u odiar a los nativos digitales por su realidad
social y el choque generacional que pueda causar, si se quiere buscar a culpables,
pues hay que señalar a algunos, no a todos, padres de familia que tal vez no cuenten
con malas intenciones y solo quieran que sus hijos cuenten con herramientas para el
mundo laboral a futuro, pero no por eso descuidar el presente y el desarrollo sano de
cuerpo y mente de quienes se supone son responsables.