“Estamos en presencia de una sequía histórica”, así de contundente y resumida fue la expresión del director general de Protección y Conservación de los Recursos Hídricos del Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), David Fariña, para referirse al escenario actual de los ríos Paraná y Paraguay.
El especialista detalló que Brasil está sufriendo la peor sequía en casi un siglo, según informaciones del Centro Regional de Sequía, una cuestión que afecta también en los principales ríos porque nacen en territorio brasileño: el río Paraguay en el Pantanal, y el Paraná, en la zona con el mismo nombre.
“Sin dudas afecta las actividades socioeconómicas del país. Paraguay el año pasado superó la marca de más de 40 años de la peor bajante de nivel en Asunción, se sobrepasó el nivel crítico de hace casi medio siglo en el puerto de la Capital, y con respecto al río Paraná, los institutos de investigación y monitoreo de Argentina dicen que se está llegando a casi 77 años de la peor bajante que ha sufrido”, resaltó Fariña.
Ahora bien, ¿qué consecuencias puede traer para la sociedad paraguaya? Primeramente, según el experto, es importante resaltar que Argentina ya está teniendo problemas para el abastecimiento de agua potable en las comunidades. En Paraguay, el 70% de las comunidades se abastecen a través de pozos, aguas subterráneas que provienen de los acuíferos, pero están teniendo inconvenientes para su recarga.
“Essap tuvo problemas con su recarga en Asunción hace poco debido a la bajante del río, pero en ese momento cambiaron las bombas y pudieron solucionar, por ello, pueden volver los inconvenientes”, recordó.
La bajante de los ríos también afecta de manera fuerte a los pescadores, ya que puede haber mortandad de peces si los cauces siguen bajando. Los peces se quedan acumulados donde hay más profundidad de agua, si estos pozos dejan de unirse al curso normal, los peces consumen todo el oxígeno y pueden morir.
“En la zona de Ayolas, muchos pescadores manifestaron que estaban escaseando los especímenes importantes para el comercio como el surubí y el dorado, pero cuando se hizo el trabajo de regulación con Brasil y Argentina, subió el nivel de las aguas por un par de días, volvieron a aumentar en los comercios, o sea, la bajante de los ríos sí puede afectar a los pescadores, el caudal es directamente proporcional a la cantidad de especímenes de pescado, y si la demanda es mucha y la oferta es poca, pueden subir los precios de los pescados”, señaló Fariña.
Por otro lado, la sequía también golpea la agricultura y la ganadería, por ende, a las familias de productores que dependen mucho de las condiciones de lluvia. “En agosto vamos a empezar la zafra de arroz y si no hay precipitaciones se puede ver afectada. Sin mencionar a la zona del Chaco que de por sí es deficiente de agua, ahora más, y tendrán problemas para el aprovisionamiento del ganado”.
Otra de las cuestiones preocupantes son los problemas de navegación, dependemos de la hidrovía para sacar nuestros productos agrícolas al extranjero, como no podemos llevar, tampoco podemos recibir, además importamos combustible, no producimos, y podría haber falta de abastecimiento para nuestros vehículos. Acotó que tal vez podamos recibir por tierra combustible, pero en menor cantidad.
LOS PRONÓSTICOS
“La solución es empezar a planificar, optimizar el uso del agua, en cuanto a la navegación se debería planear la carga que se va a llevar, pues a menos nivel, los barcos no se mueven, ahora están cargando menos y el costo del transporte aumenta”, detalló el director general de Protección y Conservación de los Recursos Hídricos del Mades.
A decir del directivo, los pronósticos de la reunión de hace una semana en Presidencia no fueron favorables. Llegarán lluvias adecuadas a partir de noviembre o diciembre, pero la Dirección de Meteorología anunció un primer semestre del 2022 con déficit de precipitaciones y eso puede acentuar la situación actual de los ríos.
Crédito Foto: Leopoldo Bayol. Tomado de Radio La Unión