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Editorial

Mejor en casa

Por ahora, lo único seguro es la incertidumbre.

Algo parece ser absolutamente previsible. Saldremos de la cuarentena  ariscos, desconfiados y reticentes al contacto con terceros. No podemos aún imaginarnos cómo sería ir a un restaurante a comer (¿Recibiremos el plato de manos del mozo, tendremos que desinfectarlo?), al cine (¿Quién se habrá sentado aquí antes? ¿Le pasaron alcohol a al butaca), a cortarnos el pelo (¿Habrá esterilizado sus tijeras?), etc.

El problema es que la premisa “ cuando salgamos” es más que precaria, a la vista de todas las sociedades que han debido dar marcha atrás cuando iban decididamente a la apertura.

Un caso ilustrativo es Chile. El ministerio de Salud había iniciado el proceso de normalizar rutinas cuando la epidemia le estalló en el gran Santiago, hasta entonces controlado. “La enfermedad se está expandiendo hacia comunas de mayor riesgo por su concentración demográfica y condición socioeconómica” fue el dictamen. 

Lo mismo le está pasando al gobierno de la ciudad de Buenos Aires, cuyo mapa de las villas se le empezó a llenar de puntos rojos con decenas de casos que antes no aparecían.  ¿Cómo se cierra un conglomerado de 45.000 habitantes apiñados en verdaderas cajas de zapatos?

El mayor fiasco se lo llevó Boris Johnson, Primer Ministro británico, al conocer un informe médico del Imperial College de Londres hacia mediados de marzo que lo obligó a revisar su política de apertura gradual de actividades.  En un documento firmado por 31 profesionales,  la venerable institución advertía que “si los Estados y los ciudadanos no hicieran nada y la pandemia permaneciera descontrolada, 510.000 personas morirían en Gran Bretaña y alrededor de 2,2 millones en los Estados Unidos”.  Los demás países europeos están extendiendo la cuarentena hasta después de mediados de mayo. Nadie sabe a ciencia cierta qué esperar. Alguien soltó hace un par de semanas un juicio muy agudo: “¿Vamos a salir del aislamiento justo cuando la pandemia entra en la curva ascendente?”.

Lo único seguro, como solemos decir en esta sección, es la incertidumbre. Y a medida que la cuarentena se extiende, engrosa la legión de quienes están tomándole el gusto a quedarse en casa. Afuera, espacios abiertos, gente desconocida, contactos imprevistos. Mejor quedarse.

Agorafobia, que le dicen.

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Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Jhojanni Fiorini, Juan Martínez, Felipe Dominguez, Fabrizio Meza.

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