En Paraguay, una campaña que reúne a médicos especialistas y pacientes busca instalar el diagnóstico precoz del cáncer como una práctica de consulta oportuna y no solo como un mensaje de prevención. La iniciativa “Llamada de Atención”, bajo el lema “Escuchale a tu cuerpo”, apunta a reducir la demora ante señales de alerta y a acercar la conversación sobre cáncer a la población.
La dimensión del desafío también alcanza al sistema sanitario. Estimaciones citadas por la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA), con base en datos de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), ubican en alrededor de 13.800 los nuevos casos de cáncer al año en Paraguay. A su vez, un documento estratégico del Instituto Nacional del Cáncer (INCAN) proyecta 16.800 casos nuevos para 2026, una diferencia que responde a metodologías y proyecciones distintas.
La campaña busca actuar precisamente en una etapa anterior al tratamiento: el momento en que una persona identifica un cambio, decide consultar y accede a una evaluación médica. El objetivo es que el temor, la postergación o la normalización de determinados síntomas no terminen retrasando la atención.
¿Qué propone “Llamada de Atención” frente al cáncer?
El eje de “Llamada de Atención” es sencillo: prestar atención a las señales del organismo y consultar ante cambios que generen preocupación. La iniciativa combina las voces de profesionales médicos y pacientes, con el propósito de trasladar el diagnóstico precoz desde el ámbito estrictamente sanitario hacia una conversación pública.
Uno de los participantes es Aníbal Sapriza, paciente que decidió compartir su experiencia para reforzar el mensaje de consulta oportuna. La campaña plantea que los testimonios de personas que atravesaron un diagnóstico pueden contribuir a que otros no posterguen la búsqueda de orientación profesional.
La propuesta no plantea sustituir la evaluación médica por la identificación individual de síntomas. Por el contrario, el mensaje apunta a que la percepción de una señal sea el punto de partida para consultar con profesionales de salud y determinar qué estudios o controles corresponden en cada caso.
Ese matiz es relevante porque no existe un único mecanismo de detección para todos los tipos de cáncer. El propio Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) sostiene programas específicos de prevención y detección temprana, como los vinculados al cáncer de cuello uterino y de mama.
¿Qué impacto tiene detectar el cáncer antes de que avance?
La detección temprana tiene una dimensión clínica, pero también una consecuencia sobre la capacidad del sistema sanitario para responder a la enfermedad. Cuando un cáncer es identificado en etapas iniciales, las posibilidades de tratamiento pueden ser mayores y el abordaje puede diferir respecto de los casos diagnosticados en fases avanzadas.
El INCAN identifica precisamente la detección precoz como parte de la estrategia para mejorar los resultados del tratamiento. En el caso del cáncer de mama, el protocolo nacional señala que aproximadamente 80% de los casos en Paraguay continúan diagnosticándose en estadios clínicamente avanzados, mientras que el diagnóstico temprano puede mejorar las tasas de curación y reducir años de vida perdidos.
El problema, por tanto, no termina en lograr que una persona llegue a una consulta. Después del primer contacto comienza otra cadena: estudios diagnósticos, confirmación, estadificación, derivación, tratamiento y seguimiento. Cada una de esas etapas requiere infraestructura, profesionales, medicamentos y capacidad de atención.
La experiencia reciente del sistema muestra además una tendencia hacia la descentralización. En Itapúa, por ejemplo, la Unidad Oncológica del Hospital General registró más de 6.300 consultas desde su habilitación y recibió una inversión de G. 16.936 millones en medicamentos oncológicos entre enero y mayo de 2026.
¿Cómo responde el sistema público al desafío del diagnóstico oportuno?
El diagnóstico precoz también está vinculado con la capacidad del Estado de acercar servicios de prevención y detección a la población. En 2026, el MSPBS amplió progresivamente la cobertura de mamografías en servicios del interior y recordó que las mujeres de 40 años o más pueden acceder a la mamografía sin orden médica dentro de la red pública.
En Capital, durante enero se realizaron 217 servicios sanitarios en jornadas destinadas a la prevención y diagnóstico temprano de enfermedades, incluidos estudios de Papanicolaou y pruebas de detección del VPH. Estas acciones forman parte de programas específicos del Ministerio de Salud orientados a la prevención y detección temprana.
La estructura institucional también incluye el Registro y Vigilancia de Tumores de la Dirección General de Vigilancia de la Salud, cuyo objetivo es recopilar sistemáticamente los nuevos casos de cáncer para conocer su incidencia y evolución en la población. El registro constituye una herramienta para medir cómo cambia la enfermedad y orientar las políticas sanitarias.
La campaña privada y social se inserta así en una estructura pública que ya cuenta con programas de prevención y detección. Su aporte está en otro punto: llevar el mensaje de consulta oportuna fuera de los hospitales y centros médicos, hacia medios, plataformas digitales y espacios públicos.
¿Puede una campaña cambiar la relación de las personas con el diagnóstico?
El desafío de “Llamada de Atención” es transformar una recomendación sanitaria conocida —consultar a tiempo— en una conducta concreta. Para eso, la iniciativa busca sostener su presencia en distintos canales y utilizar tanto información médica como testimonios de pacientes.
La campaña plantea que el diagnóstico precoz no debe ser entendido exclusivamente como una responsabilidad de médicos o instituciones sanitarias. También depende de que las personas reconozcan cuándo deben buscar orientación profesional y de que encuentren servicios capaces de responder a esa demanda.
Ese vínculo entre ciudadanía y sistema sanitario tiene una dimensión institucional. Una mayor demanda de detección temprana exige capacidad para absorber consultas, realizar estudios, confirmar diagnósticos y garantizar continuidad del tratamiento. Por eso, la prevención no funciona de manera aislada: requiere que la cadena posterior también tenga capacidad de respuesta.
Paraguay ya está ampliando servicios oncológicos fuera de la capital y fortaleciendo áreas específicas de atención. La Unidad Oncológica de Itapúa, por ejemplo, incorporó especialidades como oncología clínica, cirugía oncológica, mastología, nutrición y psicooncología, reduciendo la necesidad de que pacientes del sur deban trasladarse hasta Asunción para acceder a determinadas prestaciones.
¿Qué queda después de escuchar las señales?
“Escuchale a tu cuerpo” resume el mensaje de la campaña, pero el diagnóstico precoz depende de una cadena más amplia: información, consulta, diagnóstico, acceso y tratamiento.
La conversación que propone “Llamada de Atención” apunta al primer eslabón de esa cadena. El desafío institucional es que una persona que decide consultar pueda encontrar después un sistema preparado para confirmar el diagnóstico y sostener su atención.
En un país donde las estimaciones ubican la carga anual del cáncer en miles de nuevos casos y donde el propio sistema sanitario reconoce la necesidad de fortalecer la detección temprana, el mensaje deja de ser exclusivamente comunicacional. Se convierte también en una pregunta sobre qué tan rápido puede responder el sistema cuando una persona finalmente decide escuchar la señal y pedir ayuda.