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Editorial

¡Marche un subsidio…!

Ahora hay que mantener a los vendedores de Caacupé

De aquí al 8 de diciembre hay mucho tiempo, suficiente para movilizar la vis creativa de la avivada criolla. Al igual que los pescadores y los “trabajadores de la cultura”, los vendedores de Caacupé no pueden hacer otra cosa que esperar el día de la Virgen para colocar empanadas, ao poí, loterías, bingos y mercancías varias a los peregrinantes en una suerte de “black Friday” diocesano, una vez al año y a todo dar. Como no habrá aglomeración, no habrá venta. Así que, adelante con el subsidio.

Habrá que estar atento al censo de beneficiarios. Va a ser muy didáctico. Cuando los pescadores inauguraron el sistema, la primera lista de subsidiados superaba los 23.000. Ni Perú, segunda potencia pesquera oceánica, tiene tantos pescadores “profesionales”. Un sencillo cruzamiento de datos encontró entre los “beneficiarios” a comerciantes, presidentes de seccionales, curas, taxistas, vendedores de lotería, etc. Algunas familias tenían inscriptos a todos sus miembros, niños incluidos. A dos millones cada, por 45 días, da una bonita suma, suficiente para Navidad, Año Nuevo y Reyes.

Todavía no se hizo una auditoría similar entre los obreros del arte, pero ya se sabe que hay entre los beneficiarios hasta poseedores de depósitos en fondos de inversión. Interesante. Plazo fijo juntando intereses en CDAs y el subsidio para el gasto diario. Y a seguir recitando a García Lorca.

La alcancía estatal no da para seguir manteniendo a miles de inactivos que, dotados de piernas y brazos sanos y un cerebro medianamente despierto, podrían hacer el mismo esfuerzo que millones de paraguayos cuentapropistas y emprendedores que no buscan ser mantenidos en holganza por el Estado sino que se procuran su propio ingreso.

Donde hay plata dulce, la tentación es grande. Sin necesidad de nuevos subsidios, el PGN ya es un festival de vida gratis para miles de paraguayos a quienes la dignidad personal y el autorespeto les importa un carajo si a fin de mes les cae en su tarjeta de débito del BNF 5, 10 o 15 millones de guaraníes sin mover un músculo o agitar una neurona. Incluso aceptan la vergüenza de pagar un diezmo a sus patrones políticos que, a su vez, prosperan con este parasitismo repulsivo. La República del subsidio es insostenible. No tiene futuro, salvo la quiebra. ¿A quién irán a mendigar los subsidieros cuando la República quiebre?

Equipo Periodistico
Escrito por

Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, Lorena Barreto, Luz González, Jacqueline Torres, Patricia Galeano, Magalí Fleitas, Victor Ortiz, David Chamorro, Mary López, Juan Martínez, Fabrizio Meza, Lisandra Aguilar.

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