viernes, marzo 5, 2021
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Los veganos atacan de nuevo
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Si Mario Abdo Benítez recibe una carta de Paul MacCartney invitándolo a establecer por decreto el “lunes sin carne” que propicia como seguidor de esta secta, le rogamos que ni siquiera considere semejante propuesta, salvo que lo haga a título estrictamente personal. Su colega Alberto Fernández recibió una nota semejante y, como buen rockero, parece que le hizo una contrapropuesta al ex Beatle: “Si Paul viene a tocar ‘Black bird’ en la Casa Rosada, juro no volver a comer carne”.

Humoradas aparte, el episodio desnuda claramente la agresiva prepotencia con que se manejan estos colectivos fundamentalistas. Apelar al poder público para imponer su manera de comer es demostrativo de la intolerancia inaceptable con que se manejan. Los veganos porteños ya tuvieron un rifirrafe con los ganaderos cuando invadieron el ruedo de exposiciones de la Sociedad Rural, en pleno desarrollo de la tradicional exposición, desplegando carteles con sus consignas y emitiendo gruesos calificativos contra los criadores. También suelen organizar grotescas mascaradas frente a parrilladas y restaurantes apostrofando a los comensales y arruinándole el negocio a más de un emprendedor.

Ser vegetariano o vegano es -y debe seguir siendo- una decisión personal, tomada en el ejercicio de la libertad que garantiza el estado de derecho. Buscar imponerla a otros es prepotencia y autoritarismo. Además de una consumada imbecilidad.

Está probado hasta la saciedad que la humanidad ha evolucionado a partir del momento en que aprendió a cazar animales y criarlos después. Cuando el Cromagnon sucedió al Neanderthal, su desarrollo físico se estaba completando gracias a una alimentación cada vez más variada. Se estima que para entonces, el 50% de sus fuentes de proteínas eran la carne de animales terrestres, el pescado y otros frutos del mar. Esto lo demuestra un estudio de la Universidad de Harvard que de paso contradice la afirmación de que el ser humano es vegetariano por naturaleza. La carne como alimento, citan los científicos de la universidad norteamericana, la incorporó la humanidad hace 2.600.000 años.

Si los veganos quieren vivir comiendo frutas y verduras, allá ellos. Les deseamos suerte, sobre todo a su descendencia, que no tendrá la culpa de haber sido víctima de la idiotez redomada de sus ancestros.

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