La vida es un viaje que puede ser feliz y sin complicaciones si nos habituamos no solo a sentirnos cómodos sino estarlo; alimentándonos adecuadamente, hacer tareas físicas que no desgasten mucho si no que sirvan para tener todas las cifras que sirven para medir nuestro estado de salud, estables, sin que estén muy altas o bajas para viajar tranquilos en nuestras vidas. Ellas son travesías que tendrán su fin en algún momento, lugar o condición. Información que no conocemos El biólogo.
Felipe Sierra dice que; “La clave para vivir más no es la dieta perfecta ni el ejercicio físico, sino la suerte”. El experto en bioquímica y defensor del concepto de ‘gerociencia’ ha revelado el peso del azar y de las enfermedades relativo a la longevidad. Hoy día no solo se habla del lucir atractivo, tener cosas o ser sano, sino envejecer y cómo llegar y vivir esa etapa de vida sin dilemas. Un periodo de vida en el que nos encontramos frágiles y vulnerables cómo al nacer y en nuestra existencia.
El experto en Bioquímica y Biología Molecular chileno ha impulsado el concepto de ‘gerociencia’, rama que investiga cómo la biología del envejecimiento impulsa el desarrollo de enfermedades crónicas. En este artículo es oportuno que si somos o nos consideramos mayores de edad o longevos nos preguntemos porqué o para qué seguimos con vida.
Es normal que con los años algunas o muchas habilidades las hayamos perdido porque nuestro organismo con el paso del tiempo muta para bien o mal de acuerdo a las rutinas que tengamos para nuestra comodidad en la vida, en la que algunos llegan a los 90 años o los sobrepasan.
Aprender a envejecer
Una edad que si la tiene o conoce a alguien a la que ha llegado debe sentirse orgulloso consigo mismo o con aquel/aquella nonagenario/a, porque no solo en Paraguay es considerado un logro sino en varios países donde están considerando y respetando al mayor de edad en varios lugares y momentos determinados donde tengan la oportunidad de estar entre otras personas, que deben mostrarse empáticos, abiertos y solidarios no solo con el mayor de edad sino con el discapacitado, que no estamos así porque lo buscamos sino porque en la vida nos accidentamos y terminamos dañando ángulos importantes para ver, escuchar, pensar o movernos bien.
Una experiencia que aceleró mi madurez mental, porque desde el despertarme hasta volver a dormir estoy en el cuerpo de un longevo con problemas de movilización, comunicación o recuerdos. Y si quiero tener un día sin problemas me toca hacer todo a un ritmo regulado, en velocidad de segunda o tercera sin llegar al cuarto o quinto cambio. porque las rodillas literalmente quedaron muy golpeadas, así cómo mi cabeza, y nada más; “¡gracias a Dios!”, aquel día pude haber muerto, más heme aquí, y volviendo a la expresión del chileno; fue un golpe de suerte extraordinario por todo lo que conspiró para que vuelva a respirar, hablar, tragar y ponerme de pie. Así que adelante y ánimo.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
