
Cada 17 de marzo se conmemora en Paraguay el Día del Fonoaudiólogo, una fecha que busca visibilizar el trabajo de los profesionales dedicados al estudio, prevención, evaluación y tratamiento de los trastornos de la comunicación humana. La labor de estos especialistas abarca áreas como el lenguaje, el habla, la voz, la audición y la deglución, aspectos fundamentales para la calidad de vida de las personas.
La licenciada Valeria Rivas, fonoaudióloga especializada en lenguaje y comunicación, señaló que uno de los principales aportes de la disciplina es la detección temprana de dificultades relacionadas con el neurodesarrollo. Según explicó, muchas consultas se originan cuando los padres se preocupan porque sus hijos tardan en decir sus primeras palabras, lo que abre una oportunidad para evaluar el desarrollo del niño y, de ser necesario, iniciar intervenciones oportunas.
“La ventana de la neuroplasticidad es clave en los primeros años de vida. Antes de los cinco años el cerebro está formando y reorganizando conexiones neuronales, por lo que esta etapa es ideal para intervenir cuando se detectan dificultades”, indicó.
La especialista también advirtió que cuando los problemas en el lenguaje no reciben acompañamiento adecuado, pueden extenderse a otras áreas del desarrollo, como el ámbito académico, social o emocional. Por ello, remarcó que la detección temprana permite interrumpir esa cadena antes de que las dificultades se profundicen.
En cuanto a la situación en Paraguay, Rivas explicó que en los últimos años se observa un crecimiento en la producción académica y clínica en el área, aunque aún existen pocos estudios epidemiológicos publicados sobre la prevalencia de los trastornos de la comunicación. Según datos de referencia utilizados internacionalmente, los trastornos de los sonidos del habla afectan aproximadamente al 8% al 10% de los niños, el trastorno del desarrollo del lenguaje alrededor del 7%, mientras que los trastornos de la fluidez pueden presentarse en cerca del 5% de los niños en algún momento del desarrollo.
La fonoaudiología, sin embargo, no se limita a la población infantil. En adultos, los especialistas atienden con frecuencia alteraciones de la voz, problemas auditivos y dificultades del lenguaje asociadas a afecciones neurológicas, además de casos vinculados a la exposición prolongada a altos niveles de ruido.
Rivas señaló además algunas señales de alerta que pueden indicar la necesidad de una evaluación profesional, como la ausencia de balbuceo alrededor de los 12 meses, dificultades para comprender instrucciones simples, problemas para interactuar socialmente o para imitar sonidos y palabras.
En otras áreas también existen indicadores importantes, como la fatiga vocal persistente, cambios en la calidad de la voz, dificultades para responder a sonidos cotidianos o problemas al masticar y tragar alimentos.
La profesional también mencionó que uno de los desafíos actuales de la disciplina es el exceso de información en redes sociales, donde circulan consejos o métodos de estimulación que pueden generar confusión en las familias o retrasar la consulta con especialistas. Asimismo, señaló la necesidad de fortalecer la regulación y la ética profesional en Paraguay a medida que la disciplina gana mayor visibilidad.
A pesar de estos retos, destacó que la fonoaudiología en el país atraviesa un proceso de crecimiento, con profesionales que participan cada vez más en espacios científicos internacionales y estudiantes que impulsan proyectos que fortalecen la disciplina.
En el marco de esta conmemoración, Rivas recordó que el lenguaje no funciona de manera aislada, sino que está profundamente ligado al desarrollo integral de las personas.
“El sistema fonoarticulatorio —que incluye audición, deglución, voz, lenguaje, habla y comunicación— impacta directamente en nuestra calidad de vida. La fonoaudiología no solo interviene cuando aparecen dificultades, también promueve la prevención y el bienestar de toda la población”, concluyó.
Periodista Senior