jueves, julio 9

La siempre esquiva felicidad

El día internacional de la felicidad se festeja el 20 de marzo. Se eligió esa fecha porque coincide con el equinoccio de primavera (en el hemisferio norte), un momento de renovación y equilibrio que tiene un significado universal para muchas culturas. La instauración del día busca que los gobiernos del mundo incluyan el bienestar de sus ciudadanos en sus agendas políticas. No se trata solo de «sentirse bien». En esa fecha conocemos los países que fueron calificados cómo los más felices, y porqué lo son. 

El país más feliz del mundo volvió a ser Finlandia. El filósofo finlandés Frank Martela dice que; «Los finlandeses tenemos una resiliencia y un ‘sisu’ innatos: incluso cuando las cosas van mal, aceptamos la situación y empezamos a reconstruir». Y es extraño porque, aunque se haya elegido la fecha por sus condiciones climáticas, ahora a días del 20 de marzo, este país está con -14 grados. Para medir el estado de felicidad de los países se tienen en cuenta el apoyo social, libertad, generosidad, esperanza de vida con buena salud, PIB per cápita y percepción de la corrupción.  

Hay que entender que la «felicidad» de Finlandia no se define como una euforia constante. Se trata más bien de satisfacción vital y paz mental estable en la población. Que está feliz y alegre en su casa con o sin frío. Que ahora en el cambio de estación podrá acompañar su estado emocional, espiritual y mental.

El año pasado entre los países que compitieron por ser los más felices el año pasado se encontraron los países nórdicos como;

  • Islandia por su Resiliencia y redes de apoyo social sólidas

  • suecia por su transparencia y libertad personal

  • Países Bajos por su estabilidad económica y apertura mental.

  • Costa Rica que sube al top 10 gracias a su paz y fuerte tejido familiar.

  • Noruega por la distribución equitativa de la riqueza.

  • Israel que se mantiene en el top a pesar de las tensiones geopolíticas.

  • Luxemburgo por el alto ingreso per cápita y bienestar multicultural

  • México, por sus fuertes vínculos sociales y optimismo.

 La felicidad es un concepto multidimensional. Para entenderla hoy, solemos dividirla en tres grandes enfoques:

1. El enfoque Psicológico: Placer vs. Propósito:

Felicidad Hedónica: Se refiere al placer inmediato y a evitar el dolor. Es el disfrute de una buena comida, una película o un abrazo. Es intensa pero fugaz.

Felicidad Eudaimónica: Proviene del griego eudaimonia. Es la felicidad que surge de tener un propósito, de sentir que tu vida tiene sentido y de alcanzar tu potencial. Es más estable y duradera.

2. El enfoque Biológico: El «Cuarteto de la Felicidad»

Desde la neurociencia, la felicidad es un cóctel químico en nuestro cerebro. Se produce mediante cuatro neurotransmisores principales:

  • Dopamina: La hormona de la recompensa y la motivación.

  • Serotonina: Estabiliza el estado de ánimo y nos hace sentir valiosos o importantes.

  • Oxitocina: La hormona del vínculo afectivo y la confianza.

  • Endorfinas: Funcionan como analgésicos naturales ante el estrés o el dolor físico.

3. El enfoque Social (Informe Mundial de la Felicidad)

Como mencionamos con Finlandia, para los sociólogos la felicidad no es una emoción, sino una evaluación de vida. Se mide a través de seis variables clave:

  1. PIB per cápita (Estabilidad económica).

  2. Apoyo social (Tener a alguien con quien contar).

  3. Esperanza de vida saludable.

  4. Libertad para tomar decisiones de vida.

  5. Generosidad (Actos de ayuda a otros).

  6. Percepción de corrupción (Confianza en las instituciones).

Las claves para alcanzar la felicidad

Ser o estar feliz no depende solo de factores externos sino es una decisión que tomemos, creamos en nosotros como motores e inspiración de felicidad para nosotros y quienes nos rodeen y trabajemos, estudiemos y/o vivamos, porque ahora en Paraguay aunque estemos en el pesado y largo verano cómo es habitual, si se ha despertado, pudo ver su reloj, agenda, escuchar lo que lo despierta, ir al baño, vestirse y su comedor para desayunar, puedo decir que ha empezado un día más con felicidad, solo piense 3 segundos en quienes están en terapias intensivas y no pueden hacer absolutamente nada, aunque tengan vida, los presos o a quienes  vemos mendigando en las calles.

No es necesario tener muchas cosas, verse atractivo, oler, sonar, comer bien o ser siempre muy simpáticos para considerarse felices. 

según el nivel de felicidad. Finlandia, como era de esperar, ha obtenido de nuevo muy buenos resultados en todos los factores, de ahí que vuelva a repetir como país más feliz del mundo. Que tiene 195 países con su idioma, moneda, gastronomía, identidad determinada y población que de acuerdo a cómo sean entre sí, con su casa y donde tenga la oportunidad de estar o contactarse con otros seres vivos. Tampoco tiene que hacer sonar el “himno a la alegría”, bailar o sonreír todo el día, o hacer alegorías a la alegría, solo portarse adecuadamente con todos, respetar y reverenciar los códigos sociales donde, cuando y cómo sea. 

Paraguay con un extenso e intenso verano, su calidad humana y condiciones naturales reúne las cláusulas adecuadas para competir entre los países más felices, que no reciben ningún premio físico, trofeo ni suma de dinero por parte de la ONU o de los organismos que elaboran el ranking. Considerándose el galardón más importante que continúen cómo están siempre para el nativo y el extranjero que se acerque al mismo para conocer algo de lo que tengan para ser visto, escuchado o sentido, así cómo para conocer a su población. Somos  finalmente los únicos responsables de hacer considerar nuestra casa un espacio feliz para nosotros y el mundo.