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La primera Doctora en Computación

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Egresada de la Facultad Politécnica de la Universidad Nacional de Asunción (FP – UNA) y con el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Rocío Botta se convierte en la primera Doctora en Ciencias de la Computación de la mencionada institución educativa, dejando en alto el empoderamiento femenino en esta área.

Con la presentación de la tesis “Mejorando la Cooperación en el Juego de Bienes Públicos a través del Castigo Fraccionado de los Infractores”, contando con la orientación de los profesores Dr. Gerardo Blanco y Dr. Christian E. Schaerer. Rocío Botta se convirtió en la primera mujer de nuestro país en graduarse como Doctora en Ciencias de la Computación por la Facultad Politécnica.

Fascinada por las áreas interdisciplinarias, Rocío aseguró que en esta línea de investigación finalmente pudo unir sus dos carreras y pasiones: la biología con la computación.

“Además, aprendí cosas nuevas tan interesantes como Teoría de Juegos y Sistemas Dinámicos y surgió la chispa de poder aplicarlo a una situación local, como son las Juntas de Saneamiento”, expresó la Dra.

No obstante, por ser una línea de investigación que no existía, la profesional sentenció que la tesis le llevó muchos años. De este modo, continuó explicando que fue un verdadero desafío estudiar el área, incluyendo conceptos básicos que provienen de aspectos diferentes a su formación, como matemática y economía.

“Encontrar un tema de trabajo no fue fácil. Con mis tutores probamos varios que al final no funcionaron y eso también influyó para que el tiempo pase. Además, es un requisito del programa publicar un artículo y eso quizás parece fácil pero no lo es. Por otro lado, la investigación requiere una alta tolerancia a la frustración, porque todo el tiempo las cosas te salen mal: no sirve el tema, no salen los resultados, no existen las herramientas y es imprescindible sobreponerse y seguir”, afirmó la Dra.

APOYO ADICIONAL
Rocío explicó que cursó la maestría y el doctorado en Ciencias de la Computación, con beca del Conacyt. De este modo, el alumno no paga por el curso, además tiene una asignación mensual para cubrir sus costos y así poder dedicarse de lleno a su formación.

En su caso particular, la profesional expresó que sin beca no hubiera podido costear el postgrado, pues se debe dedicar muchas horas al día al programa y es muy difícil trabajar y estudiar al mismo tiempo.

CONSTANTE ESFUERZO
“Desde niña pensé que no me podían decir que algo era imposible para mí solo por ser mujer y me esforzaba en demostrar mi potencial para las cosas que supuestamente no podía hacer. No me educaron para limitarme por ser mujer y me negaba a aceptar ese estereotipo”, destacó la Dra.

Igualmente, la misma agregó que al crecer, la preocupaban frases similares al «no lo vas a poder hacer» por los efectos a corto y a largo plazo sobre la ilusión y la autoestima de una niña porque, desde su punto de vista, es como cortarle injustamente las alas, cuando viene preparada para volar.

“En otro punto, es un hecho que hay menos mujeres que hombres en el postgrado de Ciencias de la Computación, pero no se hacen diferencias entre el ingreso para una mujer o un hombre, inclusive no hay distinciones para profesionales de otras especialidades. Quizás el postgrado se puede ver estereotipado para hombres desde afuera por la influencia de la cultura y la sociedad, pero adentro no se ve eso, entonces es cuestión de animarse”, confirmó la egresada.

En ese sentido, la misma ve más mujeres que antes dentro de la carrera y observa con mucha admiración cómo las mujeres jóvenes son mucho más seguras de sí mismas y se sienten capaces de dedicarse a lo que más les gusta sin importar los prejuicios.

OBJETIVOS A FUTURO
Rocío mencionó que anteriormente estaba enfocada de lleno en la meta de conseguir el doctorado y ahora debe repensar todos sus planes a futuro. Cuenta que cuando comenzó la maestría quiso darse una oportunidad para ver si esto le gustaba o no y se dio cuenta que efectivamente le apasiona, a pesar de todos los obstáculos encontrados en medio de su camino.

“Lo que sí me queda claro es que me interesa seguir en la investigación, hay mucho por hacer en esta área en Paraguay y con la pandemia quedó demostrada la enorme necesidad existente por contar con más personas en la ciencia aquí y en todo el mundo”, acotó la Dra.

Con todo esto, la profesional sentenció tajando que, con todos estos logros, espera brindar un mensaje para decir a todos y todas que se puede. Rocío contó que es bióloga, así como también analista de sistemas también, pero nunca trabajé en la profesión.

Volvió a la facultad para hacer un postgrado científico después de muchos años de terminar la carrera de grado; su área de estudio es interdisciplinaria y tuve que aprender un montón de cosas nuevas, por eso animó diciendo que si ella pudo, otras personas también.

“Entonces, principalmente a las mujeres, les diría que no dejen de hacer lo que les apasiona en la vida por miedo a la opinión de los demás y aclaro que no es fácil, pero la otra opción: vivir como quieren o te dictan los demás, nunca te va a dar la misma satisfacción”.