lunes, noviembre 2

LA PAZ INTERIOR

Hoy día estamos acostumbrados a ver o escuchar del yoga, grupos religiosos o cualquier asociación de personas que busquen llegar a su paz interior. El mismo que es un estado de equilibrio psicológico, emocional y mental en el que una persona experimenta una profunda sensación de estabilidad, claridad y serenidad, independientemente de las circunstancias externas que la rodeen , por varios motivos cómo el sentirse ahogados por el exceso de trabajo o compromisos que deba cumplir.

La filósofa española María Zambrano 1904–1991) decía; «La paz interior no pasa por la victoria de una batalla, sino por aceptar el destino y encontrar nuestro lugar en el mundo».

Zambrano fue uno de los intentos más bellos y profundos de la filosofía del siglo XX por reconciliar el rigor del pensamiento racional con la hondura del alma, la poesía y la experiencia humana. 

Entendiendo la vida misma

Frente a una filosofía occidental que a menudo redujo al ser humano a un sujeto meramente calculador o abstracto, Zambrano desarrolló una obra orientada a comprender el dolor, la esperanza, el exilio y lo sagrado. Sus ideas fundamentales se articulan en torno a los siguientes ejes:

1. La «Razón Poética» (Su gran aportación)

Para Zambrano, la filosofía tradicional (desde Descartes en adelante) se volvió demasiado fría, puramente abstracta y desconectada de la vida real (razón instrumental).

  • La unión entre pensamiento y emoción: La «razón poética» no rechaza el rigor intelectual, sino que lo amplía. Es una forma de pensar que asume la poesía y el arte no como adornos, sino como herramientas legítimas para adentrarse en lo invisible, en el sufrimiento y en el misterio de la existencia humana.

  • El conocimiento del alma: Si la ciencia mide y la lógica argumenta, la razón poética escucha y acoge lo que al ser humano le duele, lo que anhela y lo que teme.

2. El ser humano como un ser en tránsito y desterrado

Marcada por su largo exilio de más de cuatro décadas tras la Guerra Civil Española, Zambrano convirtió el desarraigo en una categoría filosófica:

  • La condición de exiliado: Para ella, todos los seres humanos somos, en cierto modo, exiliados de un lugar originario que ya no recordamos del todo.

  • La búsqueda de la propia identidad: El exilio no es sólo geográfico; es una ruptura íntima. La tarea del ser humano consiste en aprender a habitar ese vacío y transformar el dolor de la pérdida en una oportunidad para la lucidez y la creación interior.

3. La relación entre lo sagrado y lo divino

A diferencia del racionalismo ateo o de la teología dogmática, Zambrano reflexionó profundamente sobre la dimensión religiosa y mística del ser humano:

  • Distinguía entre lo sagrado (una fuerza oscura, telúrica y avasalladora que absorbe al individuo, típica de las religiones antiguas) y lo divino (la luz, la trascendencia y la libertad personal que permite al ser humano encontrarse a sí mismo).

  • Para ella, el acto de pensar y de escribir es, en el fondo, una forma de oración secular o una búsqueda de salvación y reconciliación con el mundo.

4. La autoconciencia y las «formas de la aurora»

En obras clave como El hombre y lo divino o Del delirio al destino, Zambrano analiza cómo el ser humano transita por diferentes estados de conciencia:

  • El sueño y el delirio: Sostenía que antes de que la razón despierte de forma clara, el ser humano habita en mundos oscuros (el sueño, el mito, el delirio). Comprender nuestra psique requiere mirar hacia esas zonas fronterizas y no solo a la fría luz de la lógica.

Vale la pena todo eso para entender no solo el exilio político del que conocemos mucho los paraguayos sino tambien el economico millones de los nuestros viviendo en Argentina, Espanha o EEUU.