jueves, julio 16

LA JUSTA MEDIDA CÓMO MEJOR OPCIÓN

Existen veces en las que no somos muy generosos, tacaños, melosos, serios o “amargos”, y no parecen ser comportamientos o actitudes que existen solo ahora.

Pitágoras de Samos (c. 570 a.C. – c. 495 a.C.) fue uno de los personajes más fascinantes, influyentes y misteriosos de la Grecia Antigua. Aunque hoy lo conocemos principalmente por las matemáticas de la escuela, en su época fue mucho más que eso: fue un líder espiritual, filósofo, místico y reformador político. Según Él; «No seas ambicioso y tacaño; la justa medida es excelente en tales casos», a él se le atribuye haber acuñado por primera vez el término filósofo («amante de la sabiduría»). 

Es importante tener en cuenta este consejo o forma de pensar no solo en el momento de relacionarnos con otros, sino con cómo seamos con nosotros mismos; a veces abusamos al consumir algo determinado, al hacer ejercicios físicos, estudiar o trabajar. Por eso es importante tener en cuenta equilibrar no sólo nuestros mensajes, sino cómo los transmitamos

Vista desde hoy, la idea resulta sorprendentemente moderna. Algunos autores contemporáneos han subrayado los ecos entre el pitagorismo y ciertas corrientes psicológicas actuales, especialmente las que vinculan el bienestar con la autenticidad y el equilibrio interior.  

Así y todo La idea de equilibrio no fue exclusiva de Pitágoras, pero en él adquirió un matiz singular pues estaba anclada en una visión matemática y casi sagrada del mundo. En eso coincide, curiosamente, con otras tradiciones filosóficas antiguas que también hicieron de la armonía una clave para comprender la existencia.

La búsqueda del sentido de la vida

Para Pitágoras y su escuela, el equilibrio no era simplemente un estado de quietud o la ausencia de conflicto; era la ley fundamental que sostenía todo el universo. 

La visión pitagórica del equilibrio se estructuraba principalmente en tres grandes niveles:

1. El Cosmos y la Armonía de los Opuestos

Los pitagóricos creían que el universo estaba compuesto por principios opuestos (lo par y lo impar, la luz y la oscuridad, lo limitado y lo ilimitado). El equilibrio no consistía en eliminar uno de los lados, sino en encontrar la proporción justa que permitiera su coexistencia ordenada.

A través de sus experimentos con el monocordio, Pitágoras descubrió que la música agradable al oído (consonante) respondía a relaciones numéricas exactas (como las proporciones $2:1$ para la octava, $3:2$ para la quinta y $4:3$ para la cuarta).

De ahí dedujo que:

  • El universo es música: El movimiento de los cuerpos celestes produce una vibración constante y perfecta llamada la Música de las Esferas.

  • El número es la esencia: Si la música y el cosmos se rigen por números para mantener su orden, el equilibrio universal es, en el fondo, una armonía matemática.

2. La «Justa Medida» en la Ética y la Conducta

En el plano humano, el equilibrio se traducía en la moderación y el autocontrol. La ambición desmedida (hybris) o el abandono absoluto rompían la armonía interna del alma.

En los célebres Versos de Oro (atribuidos a la tradición pitagórica) se resume esta filosofía práctica:

«No descuides en manera alguna la salud de tu cuerpo; dale bebida, comida y ejercicio en justa medida. Y llamo medida a lo que no te cause sufrimiento».

Para ellos, la virtud residía en la proporción. Así como una cuerda demasiado tensa se rompe y una demasiado floja no suena, el ser humano debe afinar su carácter evitando los extremos (como la avaricia por un lado y el derroche por el otro).

3. La Salud como la Afinación del Cuerpo

La medicina pitagórica (que influyó notablemente en pensadores posteriores como Alcmeón de Crotona y el propio Hipócrates) concebía el cuerpo como un instrumento musical.

Todos estos elementos hacen parte del pensamiento de una figura relevante del mundo occidental cuyo legado sigue siendo muy actual.