spot_imgspot_img
EL CANDIDATO
domingo, junio 13, 2021
10.7 C
Asunción

La investigación se paga
L

/

/

La inversión en ciencia tiene su costo y sus beneficios

“Cuando la semilla es utilizada como grano, es del productor, pero cuando se la pone en el suelo, muere ahí y lo que germina es la información genética protegida”. Esta definición puede parecer muy compleja, sobre todo a quienes no manejamos conceptos de investigación pura.

Pertenece a la directora del Instituto de Biotecnología Agrícola, una institución privada que desde hace años viene aportando investigación especializada en cultivos de gran escala, con el desarrollo de variedades que están permitiendo, como en el caso del trigo, el autoabastecimiento de la demanda nacional con saldos exportables. En lo relativo a la soja, una de las columnas basales de la economía agroexportadora, la investigación y el desarrollo con capital privado ha permitido consolidar una tendencia firme de producción sustentable y expansible no sólo en el ámbito nacional sino que además, el país exporta conocimiento a Brasil y Bolivia. Sabemos que el Paraguay es uno de los países que menos invierte en investigación y desarrollo.

Estamos muy por debajo del promedio de América Latina, en donde tres países, Argentina, Brasil y México concentran el 86% del total de las inversiones, yendo al frente Brasil con un 1,2 % del PIB, seguido por Argentina con el 0,5% y México con el 0,3%.

En nuestro caso, antes de la pandemia la inversión rozaba un equivalente al 0,06% del producto interno bruto, monto poco menos que simbólico. Gran parte de esta inversión descansa en el sector de la producción agrícola empresarial, que invierte cada año en semillas desarrolladas por investigadores privados y por las cuales paga un canon que le garantiza una capacidad germinal estable y de alto rendimiento. Son las leyes del mercado: la investigación hay que pagarla lo que vale y protegerla contra cualquier intento de apropiación indebida. Decimos esto porque no faltan diputados y senadores que, sin conocer el sector ni importarles su valor, se entrometieron con un proyecto de ley de neto corte populista que interviene la relación, de estricta índole privada, entre productores y desarrolladores de semillas al intentar anular la obligación del pago del canon establecido por el desarrollador. Todo productor agropecuario sabe que para mantenerse en competencia tiene que invertir. Eso, a los palurdos proyectistas no les cuadra porque viven del Estado. Todo les da igual y eso los pinta de cuerpo entero.

Seguí leyendo