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La frivolización de la tragedia (Parte 1)

El primer día de octubre, tuvo la jornada más calurosa del 2019 y un gran incendio en un espacio verde público como es el Parque Guasu Metropolitano. El siniestro dejó un alto costo en diversas especies de flora y fauna y una superficie quemada de 23 hectáreas. Hasta el propio Presidente estuvo presente entrando la noche, para felicitar por el trabajo realizado por los bomberos y recibir un tejú guasu de los que habitaban plácidamente, fotografiado por decenas de cámaras y que, como consecuencias de las quemaduras, pocos días después, pasó a mejor vida. Cuando aún la ciudadanía asuncena no terminaba de recuperarse del impacto de ver el fuego de cerca, el esfuerzo titánico de varias compañías de bomberos y las redes sociales colapsaban asombradas, por ese pensamiento mágico de esas cosas “que a nosotros no nos van a suceder”, y “generalmente ocurre en otros países o en zonas alejadas de la capital”. También en la memoria colectiva, aún deben quedar imágenes de la frivolidad expuesta en su máxima expresión. Lo que no ocurre en otros lados, por desgracia, aquí sí ocurre habitualmente. Por ello, ahora que la vegetación comienza a recuperarse del siniestro en el Parque Guasu Metropolitano, quiero rescatar ciertos hechos que no pretenden dar lecciones de moral ni buenas costumbres, pero que nos desafían a preguntarnos, si “ con el así nomás es…”, se construye nuestra cultura del TODO VALE, por quince minutos de fama o aparición en los medios.

Cuando las cenizas aún estaban humeantes y se reabrió el parque el viernes 4 de octubre, Nabila Ovelar, de la mano de la producción del diario de tapas desnudas, no tuvo mejor idea que posar sobre las mismas cenizas en “periodo de enfriamiento” (Joaquín Roa-Ministro de Emergencia), para “saludar a los bomberos” y calentar la platea que diariamente se regodea con el morbo expuesto y un erotismo berreta de un machismo en decadencia, por lo menos en otras partes del mundo. Nabila lució el típico casco amarillo y un traje de bombero sobre una sexy lencería y cuando le llovieron las críticas declaró; “A los únicos que pediré disculpas, si les ofendí o no les agradó mi atuendo, es a los Bomberos; mis intenciones no fueron malas, solo cumplí con mi trabajo, saben el respeto y la admiración que siento en relación a ustedes; para mí, son héroes sin capa.” Al resto de los aproximadamente 25 mil usuarios mensuales que circulan por el Parque, ni un tímido arrepentimiento, a pesar que muchos no ahorraron calificativos en las redes sociales, sobre la artística ocurrencia de “recalentar la desgracia”.

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Expertos en Historias urbanas.

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