lunes, febrero 2

La adquisición de medicamentos debe hacerse pensando en los pacientes, no en la burocracia

La falta de medicamentos para personas que se están tratando de enfermedades catastróficas como el cáncer, enfermedades autoinmunes y males poco frecuentes amenaza la vida de los pacientes, como resultado de una visión sistémica enfermiza: la burocracia y los intereses particulares de autoridades están por encima del principal derecho de todos los paraguayos y paraguayas: la vida. Esta lógica retorcida ya no puede ser tolerada, el IPS y el Ministerio de Salud deben adoptar políticas de previsión y abastecimiento que garanticen los tratamientos que pueden salvar la vida a miles de personas.

Una persona diagnosticada con una enfermedad como el cáncer, que está bajo tratamiento, no tiene dos meses ni dos semanas para esperar que los burócratas sigan los trámites internos diseñados por ellos mismos que postergan la adquisición de medicamentos, para ahorrar dinero a costa de la vida de los pacientes.

En el caso de pacientes con enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoidea, los sistemas sanitarios no proveen medicación hace cinco meses, exponiéndolos innecesaria e irresponsablemente a daño irreversible en las articulaciones, los pulmones, el sistema circulatorio y el sistema nervioso.

Un sistema construido para obligar a quienes luchan por su vida a recurrir constantemente a recursos de amparo para sobrevivir es un sistema indiferente o cruel, centrado en planillas de Excel en lugar de en la vida y el bienestar de las personas a quienes deben servir

Los paraguayos y las paraguayas son condenadas a diario por el sistema de salud a sufrimiento innecesario, a muertes prevenibles, a la tortura de la incertidumbre y la desesperación por autoridades que se miran el ombligo y esbozan justificaciones endebles que ignoran el derecho más fundamental consagrado en la Constitución Nacional.

No aceptamos como “normal” esta situación precaria. Exigimos la inmediata reposición de medicamentos faltantes, la elaboración e implementación de un plan de adquisición y distribución de medicamentos eficiente que garantice el acceso a los tratamientos y su continuidad, la transparencia en los procesos de compra y entrega de fármacos, y la priorización de la salud por encima de la burocracia e intereses administrativos.

Las vidas de los pacientes no son sólo números en una planilla, y no valen menos que una mentirosa “eficiencia” financiera. El acceso a estos medicamentos no es un privilegio, sino un derecho, y es hora de que las autoridades lo comprendan y respeten.