Son periodos de vida que el ser humano experimenta con seguridad, durante la juventud tuvimos dinero, energía y oportunidades, pero elegimos gastarlo todo en placer momentáneo. Hoy nos lamentamos diciendo; si hubiera pensado en el futuro estaría mejor. Pero el tiempo no se recupera y las decisiones descuidadas siempre cobran su precio. La juventud no es solo para disfrutar, también es para construir.
Es el momento de sembrar, ahorrar y aprender. La Biblia lo dice claro; “el sabio se prepara en tiempos de abundancia, pero el necio gasta en tiempos de cosecha». No malgaste su fuerza en lo que no deja fruto. El dinero que hoy derrochas en vicios, fiestas o apariencias, mañana te hará falta para tus medicamentos, tu renta o tu tranquilidad. La vejez no perdona la falta de previsión. Aprende a invertir en algo que te dé estabilidad. Compre un terreno, inicie un negocio, estudie algo nuevo.
Por eso no se acostumbre a ser quien siempre paga la diversión, mientras los demás guardan y crecen. El verdadero éxito no está en vivir de la apariencia, sino en envejecer sin depender de nadie. No permita que sus hijos carguen con sus errores.
Ellos merecen apoyo, no peso. Construya hoy para no lamentarse mañana. La juventud pasa rápido, pero las consecuencias duran toda la vida. A quien no le gusta pensar en el futuro, el futuro termina enseñándole a la fuerza, invierte para tu vejez. Hay quienes llegan a los 60 sin ahorros, sin casa y sin un plan. Durante su juventud tuvieron dinero, energía y oportunidades, pero eligieron gastarlo todo en placer momentáneo. Hoy se lamentan diciendo, si hubiera pensado en el futuro estaría mejor. Pero el tiempo no se recupera y las decisiones descuidadas siempre cobran su precio. La juventud no es solo para disfrutar, también es para construir.
Somos conscientes que el tiempo no pasa, sino vuela, solo tómese unos minutos observando a su nieto, hijo o sobrino y compare con cómo se veía o expresaba años atrás. muy pronto será mayor y lo que haga o cómo sea estará muy ligado a cómo fueron o lo que hicieron sus referencias mayores, padres, tíos, abuelos o a quienes vieron o escucharon expresar ideas sobre cualquier tópico en particular. La atención no merece solo los recién nacidos, niños o quienes inicien sus vidas, sino todos, obviamente no de la misma forma, pero siempre con respeto, atención y educación para que exista armonía en la sociedad donde y cuando sea.

Licenciado en ciencias politicas (UNA), comunicador, productor y editor de contenido creativo para medios de comunicacion o intereses particulares
