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Jorge Emilio Sierra Montoya:

Editorialista Internacional del Diario El Independiente (Milwaukee, USA). 

Hace unos días atrás tuve el inmenso honor de mantener una amena conversación sobre la Responsabilidad Social Empresarial con el Prof. Jorge Emilio Sierra Montoya, ex director de “La República”, primer diario económico de Colombia, y del Instituto Latinoamericano de Liderazgo. En la actualidad el Dr. Montoya es Asesor en Responsabilidad Social y uno de los escritores más prolíficos de Colombia. También Sierra Montoya ha dirigido también la Revista “Desarrollo Indoamericano” de la Universidad Simón Bolívar de Barranquilla, una de las más importantes publicaciones sobre temas sociales en América Latina.  Con estudios superiores en Filosofía y Letras, Ciencia Política y Economía, se ha destacado en los últimos años por sus aportes al estudio de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE), con tres libros publicados: RSE: Lecciones casos y modelos de vida; Nuevas Lecciones de RSE; y Curso Básico de RSE.

A continuación, es una breve reseña de los temas, ideas compartidas con el Prof. Jorge Emilio Sierra Montoya; que le pueden ser útil al Gobierno Paraguayo y a la comunidad empresarial en general. 

“La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) ha registrado un notorio crecimiento durante los últimos años no sólo en Colombia sino también en América Latina y a nivel mundial. Es por eso que muchos la consideran una moda, aunque más bien se trata de un “boom” porque en las diferentes empresas, cualquiera sea su tamaño (grandes, medianas, pequeñas, micros o familiares), el tema es obligado.

De igual manera, se realizan numerosos foros al respecto, se viene estudiando en las universidades -sobre todo la Responsabilidad Social Universitaria (RSU)- y hasta el número de especialistas en tal sentido es cada vez mayor, para citar sólo algunos de los muchos indicadores que muestran claramente cómo este asunto dejó de ser cerrado, para un grupo selecto de personas, hasta convertirse en algo de carácter popular.

Es necesario que los empresarios tengan en claro la importancia de desarrollar programas de responsabilidad social; en primer lugar, porque la RSE implica un cambio de fondo en el sector empresarial, a partir de los mismos empresarios.  Me explico: De tiempo atrás se ha creído que la función de la empresa es generar utilidades, ganancias o riqueza, entendidas siempre en el campo económico, en términos de dinero o monetarios. Y claro, eso es básico, fundamental, entre otras cosas porque se requiere para el desarrollo, pero no es suficiente.  Hoy, en cambio, se ve la necesidad de que la empresa busque tanto beneficios económicos como beneficios sociales, favoreciendo así no sólo a sus dueños o accionistas sino a sus diferentes grupos de interés (como son los empleados, los proveedores, la comunidad, etc.), con los cuales la empresa debe ser socialmente responsable.  Se trata, pues, de una concepción mucho más amplia de la empresa, de la responsabilidad de los empresarios y de la responsabilidad que tienen a su vez dichos grupos, o sea, la responsabilidad social de los empleados, de los proveedores, de las universidades, del Estado… 

Todos ponen, todos ganan 

Las grandes empresas deben, por consiguiente, ser muy estrictas en esos aspectos y garantizar altos estándares de protección ambiental, exigidos cada vez más por los mercados internacionales según las normas internas, de cada país, y aún las de carácter global. No es de extrañar, entonces, que estén muy comprometidas con las políticas de RSE.

Sin embargo, la RSE no debe ser sólo de grandes empresas sino también de medianas, pequeñas y micros o familiares. Permítame insistir en que la RSE es válida para todas las empresas, incluso las de menor tamaño, y para otras organizaciones sociales, lejos de creer que la RSE sea exclusiva de grandes empresas privadas, públicas o mixtas. Cualquiera organización puede aplicar dicho modelo para ser, sobre todo, socialmente responsable. Lo mismo podemos decir de las universidades, los medios periodísticos, las familias, etc.

Microempresas y pymes no pueden ser ajenas a esa concepción. Y aunque tengan la limitación económica por los costos que suelen representar tales programas, deben verlos más bien como una inversión, no como un gasto, teniendo en cuenta los múltiples beneficios, incluso económicos, que la RSE les genera. Ahí se requiere un gran proceso educativo para que cambien de actitud y aprendan a desarrollar una estrategia corporativa que les genere valor económico, social y ambiental para la empresa y sus grupos de interés.  En cada empresa u organización hay que mirar sus grupos de interés. Ahora bien, el principal grupo es el de sus empleados, a quienes se busca favorecer con diversos programas (de vivienda, salud, educación…) en el marco de la responsabilidad social. ¿Por qué? Es obvio: como decía antes, la responsabilidad de una empresa no es sólo dar beneficios a sus propietarios sino compartirlos, con solidaridad, en los grupos de interés y, en primer término, con sus trabajadores, mejorando así sus condiciones de vida.

Y esto trae muchos beneficios a la empresa. Van desde el mayor sentido de pertenencia a la organización, el aumento de la productividad y la competitividad o la reducción sustancial de los conflictos laborales. De otra parte, conviene aclarar que no se trata sólo de beneficios económicos. Recordemos que en el mundo empresarial de hoy existen los llamados valores intangibles, cuyo valor -permítame la redundancia- a veces supera el valor económico de la compañía. Y cuando una empresa es socialmente responsable, respeta los derechos humanos y laborales o promueve políticas como las de tipo ambiental, suele mejorar su reputación, imagen, marca o prestigio, generando una mayor preferencia de los consumidores que se traduce, al final, en mayores ventas y la correspondiente mayor solidez financiera. Varias investigaciones lo demuestran.”

 

Equipo Periodistico
Equipo Periodistico
Equipo de Periodistas del Diario El Independiente. Expertos en Historias urbanas. Yeruti Salcedo, John Walter Ferrari, Víctor Ortiz.

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